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  • Querido pueblo salvadoreño,
    Amigas y amigos del mundo:
    Nos volvemos a unir para celebrar un acontecimiento de enorme significado histórico para El Salvador: la firma de los Acuerdos de Paz, un paso trascendental de nuestro pueblo que hace 25 años cambió de manera decisiva los destinos de la nación.

Fue con una firme voluntad de diálogo y concertación que pusimos fin a más de medio siglo de autoritarismo y a una década de guerra civil.

De igual manera establecimos las bases de una democracia que respeta la voluntad popular, basada también hoy en la participación ciudadana, y orientada a garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y las libertades.

Saludamos a todos los que respaldaron el proceso de paz, a las organizaciones internacionales y a los países amigos; a las y los firmantes del Acta de los Acuerdos de Paz de aquel histórico 16 de enero de 1992 en el Castillo de Chapultepec, México.

Saludo con orgullo y agradecimiento al principal constructor de este nuevo tiempo, de este nuevo país: al grande y valiente pueblo salvadoreño, que siempre ha abrazado y defendido la paz y la esperanza.

Nuestro agradecimiento a los firmantes de la paz que ya no están con nosotros físicamente.

Rendimos homenaje a nuestro querido y recordado Schafik Handal, luchador incansable por la democracia y el bienestar de El Salvador, fundador del FMLN y uno de los principales actores del proceso de paz.

De igual manera honramos la memoria del doctor Abelardo Torres, integrante de la comisión negociadora del gobierno.

Nuestro profundo agradecimiento por el acompañamiento, cooperación y amistad que nos han brindado muchos países y organizaciones que con su apoyo solidario han contribuido en la construcción de la paz en El Salvador.

Apreciamos y reconocemos el acompañamiento y respaldo de las Naciones Unidas en todo el proceso de diálogo y negociación para alcanzar la paz, así como en la verificación y seguimiento al cumplimiento de los acuerdos suscritos.
También agradecemos infinitamente a los amigos de la comunidad internacional, y a los estimados ex secretarios de Naciones Unidas Boutros-Ghali, ya fallecido, y Javier Pérez de Cuellar, así como a su representante, Álvaro de Soto, igualmente al ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari, entre otros hombres y mujeres identificados con la paz en El Salvador.

En este proceso jugaron también un rol fundamental los procesos de Contadora y Esquipulas II.

Nuestro reconocimiento a las iglesias, sectores académicos, organizaciones sociales, y en especial a la iglesia católica salvadoreña, al muy recordado Monseñor Arturo Rivera y Damas y a Monseñor Gregorio Rosa Chávez que siempre creyeron en una solución negociada al Conflicto.

Fue el mensaje de nuestro pastor y mártir Beato Oscar Arnulfo Romero el que nos guio en todo el proceso de dialogo y de negociación de los Acuerdos de Paz.
Su sueño de un El Salvador en paz, sensible ante las injusticias, solidario con el prójimo, unido como una gran familia continúa vivo en nosotros.

Así también permanece con nosotros el ejemplo y sacrificio de grandes salvadoreños y salvadoreñas que dieron su vida por un mejor futuro para El Salvador.

En este 25 Aniversario les rendimos nuestro más sincero homenaje a todos aquellos que brindaron su vida por este proceso de paz.

Las condiciones de la guerra también provocaron que muchos compatriotas emigraran hacia distintas partes del mundo.

Saludo a esos hombres y mujeres, a esas miles de familias salvadoreñas que se radicaron en otras latitudes, pero siempre orgullosas de sus raíces y de su historia.
Estimado pueblo salvadoreño.

En 1992 escribimos una de las paginas más valientes de la historia de nuestra nación.

Era necesario poner fin al desangramiento del pueblo, poner fin a la pérdida de vidas, al costo social, a la destrucción de la naturaleza y al estancamiento del desarrollo económico del país.

La salida militarista no era el camino, era urgente lograr acuerdos políticos para poner fin al conflicto y encontrar solución a las causas que originaron la guerra civil, y sobre todo iniciar la reunificación y reconciliación de toda la sociedad salvadoreña.
Con los Acuerdos de Paz escribimos un nuevo futuro.

Eso no significa ignorar lo que hemos sufrido como sociedad, precisa reconocer que en el pasado muchos civiles fueron víctimas del Estado y hoy en día deben ser reconocidos como tales.

El momento que vivimos nos demanda dialogar sobre una Ley de Reconciliación y Reparación Integral para las Víctimas, que deberá ser debatida por la Asamblea Legislativa, y que requerirá también de un serio proceso de consulta con las organizaciones que representan a las víctimas y a sus familias.

Nuestro gobierno tiene una especial sensibilidad con este tema, y considera como paso necesario en nuestro proceso de reconciliación que dignifiquemos a las personas que sufrieron los agravios de los aparatos del Estado durante el conflicto armado, y con las cuales aún tenemos deudas en la implementación de los Acuerdos de Paz.

En este 25 Aniversario ratifico mi compromiso de impulsar un diálogo con ese propósito.

Con esa voluntad y espíritu de reconciliación he recibido esta plataforma reivindicativa y reitero la voluntad del órgano Ejecutivo para avanzar de buena fe, y de acuerdo con nuestras posibilidades y competencias, en las medidas propuestas.

Exhorto a los otros órganos e instituciones del Estado a ser receptivas con este pliego de medidas, que también demandará su participación y compromiso, y que pronto estaré trasladando para su conocimiento.

Seguir avanzando en la consolidación de nuestra paz es tarea y aspiración de todos y todas.

Es esa convicción la que hoy renovamos con todo El Salvador y la comunidad internacional como testigo, para garantizar una paz firme, duradera e irreversible.

En por ello que he dado instrucciones al Ministro de Educación para que sea incluida, a la brevedad posible, la promoción de la Cultura de Paz como parte de los contenidos curriculares en todos los centros escolares de nuestro sistema educativo.

Pueblo salvadoreño:

La firma de los Acuerdos de Paz significó el cierre de un capítulo trágico en la historia de nuestro país y el inicio de uno nuevo, lleno de esperanzas y compromisos por un futuro mejor para los hijos e hijas de El Salvador.

Los Acuerdos de Paz establecieron los nuevos principios que han regido a la Fuerza Armada durante los últimos 25 años, convirtiéndola en una institución apegada al pueblo, garante de los Derechos Humanos, actuando siempre en defensa del Estado y de la integridad del territorio.
Los Acuerdos de Paz permitieron el reconocimiento del FMLN como una auténtica fuerza política representativa, nacida de las aspiraciones de justicia social del pueblo salvadoreño.

Fue así como el FMLN se incorporó a la vida política del país, marcando un signo fundamental en la nueva democracia.

Esta nueva democracia nos llevó del militarismo y la exclusión, al pleno ejercicio de los derechos políticos.

Superamos la dependencia hegemónica y conquistamos las libertades propias del pluralismo.

Con los Acuerdos el país comenzó a vivir un cambio político sin precedentes en su historia; un cambio encaminado a la construcción de un ordenamiento democrático que dejaría atrás, de manera definitiva, las políticas autoritarias que violentaron la voluntad popular en la elección de las autoridades públicas.

Hoy es el pueblo el auténtico soberano, quien construye día a día su progreso y decide su camino a seguir; y hemos ido más allá, nuestra democracia surgida de la reforma constitucional hacia un Estado de Derecho trasciende el ámbito electoral y cobra vida en la plena participación popular.

Esta nueva y fuerte democracia ha sido posible con la construcción de una nueva institucionalidad.

Tanto en el ámbito jurídico-político y en materia de seguridad pública, es fundamental el papel desempeñado por instituciones como la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, el Tribunal Supremo Electoral, la Fuerza Armada, la Policía Nacional Civil, la Academia Nacional de Seguridad Pública y el Consejo Nacional de la Judicatura.

Sin estas instituciones no podríamos hablar de verdaderos cambios en la vida nacional.

La gran enseñanza de los Acuerdos de Paz es que el camino a la solución de los problemas del país es el diálogo permanente y la unidad.

Ese fue el mensaje que enviamos al mundo aquel histórico 16 de enero de 1992.
Ahora, con ese mismo espíritu de diálogo y unidad celebramos 25 años de transformaciones en nuestro país.

Seguiremos implementando nuestro Plan de Gobierno para hacer de El Salvador un país educado, seguro y productivo.

Continuaremos impulsando políticas públicas para garantizar los derechos humanos de los salvadoreños y salvadoreñas.
Con esos objetivos, como Jefe de Estado lidero el proceso de gobernar con la gente hacia el Buen Vivir.

Al mismo tiempo reafirmamos nuestra disposición de contribuir con nuestra experiencia a la solución de conflictos en países hermanos.

Envío un especial saludo a la hermana República de Colombia, que acaba de finalizar un exitoso proceso de diálogo y negociación.

Colombia ha dicho al mundo que la paz es el camino, es el derecho de los pueblos y sólo es posible cuando las voluntades políticas se unen, prevalecen y triunfan.

Hermanas y hermanos:

En este 25 aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz, hago un llamado a toda la sociedad salvadoreña:

A garantizar la vigencia y actualidad de todo lo cumplido, y a asumir el desafío para alcanzar nuevos Acuerdos de Nación que nos permitan avanzar en democracia, bienestar social, justicia y desarrollo económico.

A poner al centro los intereses del país y construir juntos nuevos acuerdos que permitan crear la condiciones y tomar las medidas para erradicar la extrema pobreza en El Salvador.

A asumir el diálogo permanente como una política de Estado para construir una cultura real de paz basada en el compromiso de todas y todos.

Amigas y amigos,
El Salvador vive hoy un nuevo contexto y enfrentamos nuevos retos que juntos vamos a superarlos.

Los Nuevos Acuerdos deben guiarnos hacia una sociedad productiva, segura y educada, reconciliada con el ambiente, a mejores niveles de bienestar, sin exclusiones ni injusticias socio-económicas.

Es precisamente con esa visión que anunciamos en esta fecha especial que con el respaldo de Naciones Unidas, este 2017 impulsaremos un nuevo diálogo para alcanzar una Segunda Generación de Acuerdos frente a los desafíos y necesidades actuales, y poder acercarnos más a ese país con el que todas y todos soñamos.

Agradecemos profundamente a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas y a su Departamento de Asuntos Políticos, que desde mediados de 2016 han estado acompañándonos de manera decidida en la preparación de este nuevo camino.
Con la facilitación del representante del Secretario General -el reconocido diplomático mexicano Benito Andión, quien nos apoyó también con su participación en ONUSAL en los años noventa-, estaremos llevando adelante este diálogo del que participarán todos los actores claves de nuestro país como las fuerzas políticas y sectores sociales y productivos.

Por supuesto, este diálogo no partirá de cero, tiene a su base experiencias de diálogos sectoriales exitosos que hemos venido realizando en los consejos nacionales de Seguridad, Educación y Sustentabilidad.

Este trabajo ya produjo importantes frutos y ejemplo de ello son los resultados en materia de seguridad.

Para lograr estos nuevos acuerdos, al igual que en 1992, se requiere de un dialogo adecuado al momento histórico, de la voluntad y el consenso de todos los involucrados, así como del apoyo de la sociedad en su conjunto, para que este nuevo Acuerdo de Nación retome las aspiraciones del pueblo salvadoreño y sirva de base para conducir a nuestro país hacia un desarrollo sostenible.

Esas son nuestras más sentidas aspiraciones y para alcanzarlas ratifico el más firme compromiso de nuestro gobierno con este prometedor camino que hoy empezamos a transitar.

Invito también a todos los sectores del país a que tendamos puentes de entendimiento y sumemos fuerzas, con propósitos comunes, por el bien de El Salvador.

Hermanas y hermanos:

En este 25 aniversario de los Acuerdos de Paz es oportuno reflexionar sobre la Carta Apostólica del Papa Francisco titulada “Misericordia y Paz”.

El Santo Padre nos habla de la virtud de la misericordia, calificándola como “acción concreta de amor que, perdonando, transforma y cambia la vida”.

Asimismo, debemos atender la propuesta de las Naciones Unidas para que sumemos esfuerzos en dirección a “transformar y cambiar la vida perdonando”.

Por ello, llamo a todos los órganos del Estado y a la sociedad para que demos una oportunidad de reinserción perdonando a adultos mayores, enfermos y jóvenes en el sistema penitenciario que no han cometido delitos graves, a personas que han demostrado voluntad de insertarse a sus familias y comunidades y han cumplido más de la mitad de sus penas.

Atendiendo a esta exhortación justa y humanitaria del Papa Francisco, en los próximos días ejecutaré las medidas y coordinaciones necesarias que nos permitan contribuir a la concreción de este llamado de su Santidad.
Amigas y amigos:

La paz se construye día a día.

Es un proceso permanente, una utopía que sólo se conquista con justicia y bienestar.

En mi calidad de Presidente de la República invito al pueblo salvadoreño y a todos los sectores del país a que nos unamos.

Sólo un genuino compromiso por la unidad de la nación nos llevará a un mejor nivel de vida y a la consolidación de los logros históricos de nuestro pueblo.

Tenemos que preguntarnos por El Salvador que queremos de aquí a 25 años.

Es urgente ponernos de acuerdo acerca de cómo construiremos el país deseado, del empeño, ideas y energías que pondremos en su construcción, del amor y los sacrificios que estamos dispuestos a ofrecer por el bien de la patria.

Como lo hicimos hace 25 años, superemos ahora los retos actuales y heredemos a nuestros hijos e hijas un mejor El Salvador, donde podamos vivir en plenitud y tranquilidad, y que se convierta en el sueño para nuestros compatriotas que emigraron de esta tierra buscando superarse porque que no encontraron aquí oportunidades.

A ellos les enviamos nuestro afecto y nuestro compromiso de unificar esfuerzos para un mejor El Salvador.

La paz es el mejor legado que podemos entregar a las nuevas generaciones.
Esta fecha tan significativa para nuestro país reviste la importancia de dar a conocer a nuestra niñez y juventud de dónde venimos y lo mucho que costó alcanzar la paz.
Jóvenes salvadoreños, a ustedes les digo este 25 aniversario les declara, más que herederos de la paz, actores del nuevo país que tenemos que construir sobre los cimientos de la justicia, la libertad y la igualdad.

Este es el mensaje que le pido a las nuevas generaciones que hagan suyo, en sus manos depositamos nuestra confianza de que continuarán la construcción de una sociedad más justa, equitativa y democrática.

Invito al pueblo salvadoreño a mantener la esperanza y a continuar este proceso de transformaciones.

Continuemos cultivando y defendiendo la paz.

Esta conmemoración celebra nuestro más preciado logro firmado en el acta de 1992: los más profundos deseos de nuestro pueblo por vivir en paz, democracia,armonía y prosperidad.

¡Feliz 25 aniversario!

¡Que viva la paz!

25 Aniversario de la Firma de los Acuerdos de Paz.