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El ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez, participó este día en el acto de develación de una placa en el “Centro Escolar Ana Julia y Carmelina Mejía Ramírez” ubicado en el Caserío El Barrial, Cantón Cerro Pando, Municipio de Meanguera, departamento de Morazán, como medida de reparación en cumplimiento a la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso “Contreras y otros Vs. El Salvador”, dictada el 31 de agosto de 2011.

El referido caso se encuentra relacionado con la desaparición forzada de niñas y niños durante el pasado conflicto armado interno y reúne la historia de tres familias afectadas.

El jefe de la diplomacia salvadoreña precisó que una de esas familias es la de las niñas Ana Julia y Carmelina Mejía Ramírez, quienes en un operativo militar en diciembre de 1981, fueron desparecidas cuando tenían 7 y 14 años, respectivamente.

“Hoy, investimos a este Centro Escolar con sus nombres para que sea un testimonio y un recordatorio de que no debemos permitir, bajo ninguna circunstancia, que estos hechos vuelvan a suceder en nuestro país”, enfatizó el canciller Martínez.

“Este acto simbólico, busca ser una de las garantías que aseguren la no repetición de hechos tan crueles y tan dolorosos que forman parte de la historia triste de nuestro país, a través de la preservación de la memoria colectiva. Es también, un acto de responsabilidad ante la historia, porque en la medida que se reconoce la verdad y se actúa con justicia, se construyen las bases de la paz y la convivencia”, agregó.

Es así, como el Estado salvadoreño “reconoce su responsabilidad por estos hechos y reafirma su compromiso, en especial el del Gobierno del Presidente Salvador Sánchez Cerén, de cumplir con sus obligaciones legales y morales de reparación a las víctimas y de dignificación de la memoria de nuestras hermanas y hermanos”, señaló el ministro Martínez.

Asimismo, destacó los esfuerzos emprendidos por la Asociación Pro Búsqueda y la Comisión Nacional de Búsqueda para la localización de las niñas Ana Julia y Carmelina, quienes aún permanecen desaparecidas, así como el de otros casos que ya han concluido con el reencuentro de sus familias.

A la actividad, asistieron funcionarios de gobierno, familiares de las niñas Ana Julia y Carmelina Mejía Ramírez, la comunidad educativa de dicho centro escolar y pobladores de la localidad.