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La vida y obra del beato Oscar Arnulfo Romero continúan siendo hoy fuente inagotable de mensajes de amor, paz y concordia e ilumina los destinos de El Salvador para guiarlo en la construcción del país educado, próspero y seguro anhelado por toda la población.

 

Es una fuerza que está en nosotros, expresó el presidente Salvador Sánchez Cerén el pasado día 12 de marzo en su mensaje durante el programa Gobernando con la Gente, celebrado en San Pedro Perulapán.

 

En las vísperas del 36 aniversario del asesinato de Monseñor Romero, el líder de la nación llamó a tomar con fuerza el legado del Mártir para alentar a El Salvador en su lucha contra las pandillas de criminales y darle a la población una vida donde pueda prosperar en paz y tranquilidad.

 

“Debemos hacer un compromiso de fe, un compromiso de esperanza, un compromiso por El Salvador, comprometernos con el beato Romero de que vamos a hacer todos los esfuerzos, que nos vamos a unir, que vamos a trabajar para que este país siga siendo una nación de prosperidad y que alcance su paz y su tranquilidad”, afirmó el Presidente.

 

“Sabemos que monseñor Romero nos va a acompañar. Él dio su vida por nuestro pueblo y especialmente para los más humildes y para los más pobres”, añadió.

 

“Esa fuerza de monseñor Romero está en nosotros, está en nuestro pueblo, no nos dobleguemos ante el temor, no nos dobleguemos ante el miedo. Construyamos la vida, construyamos nuestras familias”, subrayó el estadista.

 

La vigencia del legado por la vida de Monseñor Romero fue exaltada por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos de la iglesia Católica y enviado del papa Francisco a la ceremonia de beatificación del Mártir el 23 de mayo de 2015 en San Salvador.

 

“El Mártir Romero es por tanto luz de las naciones y sal de la tierra. Si sus perseguidores han desaparecido en la sombra del olvido y de la muerte, la memoria de Romero en cambio continua estando viva y dando consuelo a todos los pobres y a los marginados de la Tierra”, afirmó el cardenal Amato.

“Romero no es un símbolo de división sino de paz, de concordia, de fraternidad y llevemos su mensaje en nuestros corazones, en nuestras casas y demos gracias al Señor por este siervo suyo fiel, que ha dado a la iglesia, su santidad y a la humanidad entera su bondad y su mansedumbre”.

El presidente Sánchez Cerérn, uno de los impulsores ante el papa Francisco de la beatificación de Monseñor Romero, calificó su consagración en los altares como una bendición para El Salvador.

 

“Debemos sentirnos llenos de esperanza, llenos de esperanza de que podemos hacer de El Salvador un país de paz, un país digno y un país donde los humildes y los pobres tengan oportunidades y tengan futuro, eso significa la bendición de monseñor Romero”, afirmó el estadista.

 

“Eso significa que tengamos un beato que nos inspire, que nos de fuerza, que nos dé valentía para enfrentar los retos de la vida”, subrayó el Presidente.

 

La voz de Monseñor sigue vibrando en los corazones y conciencia de las salvadoreñas y salvadoreños, en estos tiempos que la nación trabaja para asegurar la paz y la tranquilidad de todas las personas.

 

Ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: ‘No matar’, proclamó el 23 de marzo de 1980, un día antes de su martirio.

 

San Salvador, 24 de marzo de 2016