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  • El beato salvadoreño, que en pocas horas será proclamado santo por el Papa Francisco, es “el pastor bueno, fuente de justicia y verdad, fiel al Evangelio” y sigue vivo en su pueblo y en los pueblos del mundo que claman justicia, ha dicho el Presidente en un mensaje a la nación salvadoreña.

 

El Presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, dijo hoy que San Romero de América “continúa alentando las esperanzas de los pueblos”, habiendo sido una de las personalidades universales en la defensa de los derechos humanos, un pastor bueno y fiel al Evengelio de Nuestro Señor Jesucristo.

 

El jefe de Estado ofreció en cadena nacional de radio y televisión un mensaje a la nación salvadoreña, en el que resaltó que Monseñor “es el santo de los pobres, de los que sufren injusta persecución y quienes exigen ser escuchados”.

 

A unas horas de que en Ciudad del Vaticano el Papa Francisco proclame santo al beato Romero y otros 6 beatos católicos, el estadista salvadoreño dijo que “su identificación con las poblaciones más vulnerables, su enérgico rechazo a la violencia, su valiente defensa de las víctimas son ejemplos para millones de personas que luchan por la dignidad humana”.

 

“Su mensaje tiene un valor universal, y coincide con las más altas aspiraciones de paz y justicia de la humanidad. Casi cuatro décadas después de su martirio su mensaje de amor y justicia resuena más potente que nunca por todo el mundo”, afirmó el Presidente.

 

Añadió que “es universal y perenne su llamado a la paz, a la no violencia, a la fraternidad entre los seres humanos y a trabajar, inspirados en Dios, por el mejoramiento de la calidad de vida de todas las personas y la preservación de este planeta que nos abriga”.

 

Para el Presidente la canonización de Monseñor Romero, por su santidad el Papa Francisco, “es una fecunda fuente de inspiración que nos impulsa a continuar consolidando la paz, la unidad y la justicia social”.

 

“Para El Salvador es un acto de justicia y un reconocimiento a la fe inquebrantable de nuestro pueblo”, añadió.

 

El jefe de Estado recordó que Monseñor Romero fue martirizado el 24 de marzo de 1980 cuando celebraba la Santa Misa, hecho calificado por el Vaticano como un acto de odio a la fe.

 

“Como dijera el Papa Francisco el martirio de Monseñor Romero no fue puntual en el momento de su muerte, fue un martirio-testimonio, sufrimiento, persecución, difamación y calumnia antes y después de entregar su vida”, expresó.

 

En este marco, agradeció en nombre del gobierno y de todos los salvadoreños a la Iglesia católica, especialmente a su santidad el Papa Francisco, “por su gesto de amor hacia la obra y testimonio de Monseñor Romero”.

 

“La canonización de Monseñor Romero nos fortalece y llena de esperanza para seguir trabajando por la justicia, la igualdad y la verdad”, dijo el Presidente.

 

En su mensaje saludó a Ciudad Barrios, tierra natal del santo, a los fieles que a esta hora están en vigilia en frente de la Catedral de San Salvador y a nivel nacional esperando la transmisión de la ceremonia, así como a los peregrinos de todo el mundo que han llegado al Vaticano.

 

“Monseñor Romero, la voz de los sin voz, el pastor bueno, fuente de justicia y verdad, fiel al evangelio, sigue vivo en su pueblo, que construye desde sus comunidades una sociedad inclusiva, solidaria y en paz”, expresó el estadista.

 

El gobernante consideró que la canonización “convoca a toda nuestra sociedad a una profunda reflexión para comprender que es urgente un ¡Basta ya! a la violencia, que tanto sufrimiento provoca a muchas familias”.

 

“A eso nos llama hoy San Romero, a un cambio de conducta, a sumar esfuerzos para que nuestras comunidades avancen en convivencia y con tolerancia, poniendo en práctica una nueva cultura de paz basada en el respeto a la vida, a las diferencias y los derechos humanos”, expresó.

 

Invitó a vivir la canonización con “júbilo”, tal como El Salvador vivió los Acuerdos de Paz en 1992, pues “marcará para siempre la vida de nuestra nación”.

 

“Tenemos ante nosotros una nueva oportunidad para hacer realidad el mensaje de vida de monseñor Romero, y lograr la reconciliación y la unidad como hijas e hijos de un mismo pueblo”, afirmó el Presidente en su mensaje.

 

San Salvador, 13 de octubre de 2018.