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  • El jefe de Estado exaltó el legado de evangelista y de paz de Monseñor Romero, que no solo ilumina a El Salvador, sino ahora también a toda la humanidad.

El Presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, exaltó en Roma el legado del beato Óscar Arnulfo Romero, quien está vivo en los corazones de los salvadoreños y de tantas personas en el mundo que se regocijan con su canonización y siguen su ejemplo de paz.

“Es el Santo de América y de todo el mundo, su legado está en el mundo”, dijo el Presidente a medios de comunicación que esta mañana dieron cobertura a la develación de una estatua del beato en la ciudad italiana de Roma.

Añadió que “Monseñor está vivo, está en nuestros corazones” y mañana, durante la canonización, “vamos a implorar también por que El Salvador sea un país que alcance la paz, y pueda vivir sin violencia”.

“Mañana los corazones salvadoreños vamos a estar unidos en una sola oración”, expresó el jefe de Estado.

Además, externó su esperanza porque el padre Rutilo Grande, cuya causa ha sido recibida por el Vaticano, sea beatificado. “Nuestro país es un país de muchos mártires”, dijo el Presidente.

El estadista llamó a la nación salvadoreña a seguir trabajando “por encontrar la paz, por darles un futuro nuevo a nuestros hijos”, al recordar que en los años del apostolado de Monseñor Romero sus homilías eran escuchadas por todo el país, siempre pidiendo “la protección de los más pobres, la paz, respeto de los derechos humanos y que terminara la violencia”.

Roma (Italia), 13 de octubre de 2018.

Develación de escultura de Monseñor Romero.