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Este día, esta casa que es la residencia de los Presidentes, tiene la bendición y la honra de contar con personas que convivieron con nuestro beato monseñor Romero, y para Margarita y yo es una alegría, nos sentimos honrados con sus presencia.

Me acompaña el señor Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, David Morales, monseñor Rosa Chávez, monseñor Ricardo Urioste, el doctor Ramón Rivas, Secretario de Cultura, y además amigos y familiares de monseñor Romero, don Tiberio y don Gaspar, hermanos de monseñor.

Hemos querido este día, este mes de agosto que es el mes de aniversario del natalicio de monseñor Romero, 98 años, querer compartir no solo el legado sino esa obra de monseñor Romero, nuestro Beato de Las Américas. Monseñor Romero es una obra, una personalidad que va por todo el mundo caminando sembrando en los corazones de todo aquel que tiene oportunidad de conocer su obra, de escuchar sus homilías, una transformación dentro de su corazón.

Este día, además del natalicio, estamos en el año 2015, el año de la beatificación de monseñor Romero, este será un año recordado en la historia en el país, es un día histórico el 23 de mayo del 2015, en el cual nuestro mártir, nuestro querido monseñor Romero fue beatificado, El Salvador tiene ahora un beato, ese es un hecho de justicia, a toda la obra que monseñor hizo en favor de este país, en favor de los más humiles, en favor de los más pobres, pero también su vida corrió en momentos difíciles de nuestra historia y siempre, siempre él se convirtió en la voz de los sin voz, y se convirtió en una voz de justicia, en una voz de la verdad.

Pudiéramos decir que han transcurrido tantos años, el país también en este momento se encuentren incertidumbres, se encuentren desesperanzas, pero tenemos la alegría de tener a monseñor, monseñor Romero construye en cada uno de nosotros, en el interior de nosotros una fuerza de esperanza, una fuerza de que podemos salir adelante, de que podemos rehacer el país a partir de su enseñanza y de su obra.

Este natalicio de Monseñor Romero es un día de reflexión, no solo para este grupo que nos encontramos acá en Casa Abierta en la Residencia Presidencial sino para todos aquellos que van a tener oportunidad de través de Canal 10, a través del sistema de televisión, poder conocer, las participaciones de personas que convivieron con monseñor, que interpretan su obra, que lo conocieron, su familia, que convivió con él.

Pero esta reflexión debe llevarnos al compromiso, el compromiso de que este país tiene que estar sembrado en amor, en esperanza, que tiene que estar sembrado en convivencia y que debe reinar la paz sobre la violencia.

Queremos agradecerles a todas las personas que nos acompañan, porque ellas también, ya sea a través del arte, a través de la música, a través de la pintura, a través de fortalecer y mantener viva la memoria histórica o a través de la defensa de los derechos humanos, pues, han logrado representar la obra de monseñor Romero, representar el compromiso que nos llama a todos monseñor Romero.

Yo por eso invito a todos a que reflexionemos a partir de este intercambio que vamos a tener con diferentes personas que convivieron con monseñor Romero, a que esa reflexión nos lleve a tomar una opción de trabajar por la vida, de trabajar por la familia, de trabajar por la fuerza de la esperanza.

Les doy la bienvenida a todos ustedes, agradeciéndoles su presencia, decirles que esta es la residencia de presidentes, pero hemos abierto este espacio para una exposición de cultura, también es un espacio en los que hemos intercambiado con diferentes sectores, y ahora en este mes de agosto, de monseñor Romero, queremos aprovechar que ustedes trasladen ese mensaje de convivencia con monseñor a todo nuestro país para que volvamos a fortalecer nuestra fe, nuestra esperanza, de que tenemos que trabajar por engrandecer a El Salvador, por este paisito pequeñito, pero que tiene un gran amor que está enraizado en el mensaje, en la obra pastoral de monseñor Romero.

bienvenidos y siéntanse en casa.