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La llegada de un bus azul y blanco rompió la mañana del sábado 16 de agosto la cotidianidad que rodea a la Residencia Presidencial, en cuyo interior se escuchaban los gritos de emoción de un grupo de niñas y niños que al unísono decían “ya llegamos”. Se trataba del coro “Escúchanos”, formado por unos cuarenta alumnos de la Escuela Municipal Futura 1, del municipio Cuscatancingo, en San Salvador.

El grupo llegaba a este lugar por un motivo específico, eran los invitados de honor del presidente Salvador Sánchez Cerén y de la Primera Dama, Margarita Villalta de Sánchez, quienes les habían preparado un mañana llena de mucha alegría y sorpresas.

Muy ordenados y formando una fila, los asistentes entraron al jardín de la residencia y se sentaron para compartir un rico desayuno con el mandatario y su esposa.

Sin embargo, aunque la casa por sí misma atrae a cualquier visitante, fue algo que naturalmente captó la atención de los niños: La tentadora piscina que, a un costado del jardín, parecía invitarlos  a tirarse con todo y uniforme dentro de ella.

“Sé que quisieran bañarse. En otra oportunidad vamos hacer otras actividades en las que ustedes puedan usar ese espacio”, les prometió el mandatario, en referencia a que este encuentro se diseñó para compartir con ellos un momento de esparcimiento cultural y de aprendizaje artístico.

La pareja presidencial desde el inicio del mandato decidió vivir en su propia casa de la colonia Layco y no en esta  reconocida residencia, que ahora es un espacio de encuentro con distintos sectores sociales.

El coro de niños participó en la canción “Escúchanos”, uno de los emblemas de la pasada campaña presidencial y que difunde un conmovedor mensaje de esperanza para las nuevas y futuras generaciones.

“Para mí es muy agradable estar con ustedes; el coro Escúchanos llegó al corazón del pueblo salvadoreño, por eso usamos esta interpretación como fondo en los programas del gobierno porque logró penetrar el corazón de la gente”, dijo el jefe de Estado.

Los niños también agradecieron al Presidente su invitación. “Gracias por invitarnos a comer en familia”, decían algunos, mientras que otros le expresaban su alegría por “conocer la Residencia Presidencial”.

Durante el desayuno, tanto el Presidente como la Primera Dama recorrieron las mesas para conversar más de cerca con sus invitados. Los temas de la familia, los amigos, la escuela y los planes de impulsar coros infantiles y actividades culturales a nivel nacional se convirtieron en los más importantes de estas espontáneas pláticas.

Al terminar la comida llegó el momento de que las niñas y niños demostraran sus habilidades artísticas, por lo que el Ballet Folklórico Nacional y la Secretaría de la Cultura empezaron a desarrollar las entretenidas actividades que tenían preparadas.

El primer desafío fue aprender la canción “Canasunganana”, un tema que cuenta la historia de una humilde abuela que “cantaba y cantaba” para arrullar a su nieto.

El segundo paso consistió en aprender la coreografía. Con mucho entusiasmo las niñas y niños bailaron y cantaron llenando de esperanza y alegría los recintos de la emblemática Residencia Presidencial.‎

Luego de este momento artístico inició el recorrido por la residencia para conocer las 45 obras de los pintores y escultores salvadoreños que forman parte de la Colección Nacional de Artes.

Durante todo el recorrido los niños no se despegaron del Presidente y algunos hasta se sostenían del brazo de la Primera Dama con la misma confianza y comodidad con la que lo harían con sus madres, y es que algo que caracteriza a la  pareja presidencial es su calidez, respeto y cariño en el trato a los demás.

Después de una jornada de grandes emociones, llegó el momento de despedida donde los niños entonaron con energía y alegría la canción “Escúchanos”. Luego se tomaron fotografías junto a los anfitriones, las cuales sin duda quedarán en sus mentes como uno de los recuerdos más bonitos de su niñez.

“Mi compromiso es que en su próxima visita puedan bañarse en la piscina”, les dijo el mandatario entre risas, a lo que las niñas y los niños reaccionaron con mucha emoción, ya que les confirmó  que, durante su gobierno, las puertas de la Residencia Presidencial permanecerán abiertas para ellos y para toda la niñez de El Salvador.