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  • La providencia y la naturaleza nos privilegiaron con una extraordinaria y exuberante ubicación geográfica, nos proporcionó más mar que tierra por territorio.

La Semana Santa, también periodo vacacional, en el mundo cristiano es una tradición que guarda un fuerte componente espiritual y cultural para la mayoría de las denominaciones religiosas en nuestro medio, y que, combinado con un necesario espacio de descanso le convierte en momento propicio para la unidad familiar, el reencuentro, la amistad, y la sana convivencia, aportando  fortaleza.

Desde el punto de vista económico, este periodo fortalece y vuelve más dinámico el mercado  interno, convirtiéndolo en un franco mecanismo de crecimiento del país y de redistribución de la  riqueza, donde, quienes tienen ingresos estables y permanentes, o de alguna manera ahorraron un poco con este propósito, puedan disfrutar de sus vacaciones, aportando con el consumo a un  amplio mercado de oferta de bienes y servicios que hacen esta época más placentera y enriquece el país. En general el turismo, tanto el nacional como el internacional, ha venido creciendo de manera sostenida en El Salvador. Son admirables las miles de visitas en este periodo de nuestros compatriotas emigrados que vuelven con mucho amor y nostalgia por su familia y por su terruño;

oportunidad excelente para mostrar nuestra riqueza natural y cultural, la evolución y mejoramiento de nuestra infraestructura recreativa, y el enorme empuje creativo de nuestros inversionistas micros, pequeños, medianos y grandes que creen en el país y en su gente, se arriesgan y aportan tesoneramente con su trabajo compitiendo codo a codo en la calidad de sus productos y servicios.

La providencia y la naturaleza nos privilegiaron con una extraordinaria y exuberante ubicación  geográfica, nos proporcionó más mar que tierra por territorio. En este paraíso que se nos ha sido encomendado para su celoso cuido y recuperación, en el que un sol radiante y el cálido trópico

nos invitan a disfrutar la belleza de nuestras hermosas y extensas playas bañadas por tonificantes olas de un océano que también nutre de deliciosos alimentos del mar, hacen de esta época una delicia que reafirma el placer de vivir y disfrutar cada día la bendición de la vida. La versatilidad de

nuestro país es tal, no solo por sus cortas distancias, sino porque contamos con una de las mejores redes de carreteras estratégicas en la región que nos permite desplazarnos con cierta agilidad en poco tiempo, y de manera segura.

Al sur el territorio salvadoreño permite disfrutar de hermosas playas, lagos y ríos; en la franja de la  región central una verde cordillera de majestuosos volcanes en los que encontramos pequeños y encantadores pueblos ancestrales, donde gente amable nos espera con una increíble oferta culinaria de la mejor tradición, así como modestos, cómodos, limpios y floridos alojamientos y una extensa variedad de hermosas artesanías fabricadas con mucho esmero por manos salvadoreñas.

En la franja norte del territorio nos espera una espectacular cadena de montañas desde el cerro Miramundo en El Trifinio, al norte de Santa Ana; el cerro El Pital en Chalatenango; y las alturas del  cerro Cacahuatique en Morazán. Al recorrer las carreteras apreciamos puestos de frutas de temporada, comidas típicas, moliendas y una variada y extensa oferta de lindos y sombreados centros turísticos, tanto públicos como privados, muy bien acondicionados. Todo en un solo  territorio, en nuestro hermoso país.

Contar con nuestra familia segura y disfrutar de una vacación feliz es posible por el esfuerzo y empeño de todo un andamiaje del Sistema Nacional de Protección Civil que ha alcanzado un alto  nivel de articulación, coordinación y operatividad, que lo ha convertido en modelo para la región  centroamericana. En este sistema participan alrededor de 14 instituciones del Estado: PNC, Fuerza Armada, Sistema Nacional de Salud Pública, Defensoría del Consumidor, Viceministerio de Transporte, bomberos, migración y aduanas, además de instituciones de socorro público muy prestigiadas entre las que se encuentran Comandos de Salvamento.

Los ejes más significativos de estas instituciones son los de promover la prevención; asegurar la protección de la vida, la salud, y los bienes de la ciudadanía; garantizar mecanismos de auxilio oportuno y brindar seguridad de acuerdo a las características y particularidades de cada zona. En todo este  esfuerzo participan 46,950 personas que sacrificando su propia familia se dedican de corazón para  contribuir con la ciudadanía a una vacación feliz.

Sin embargo, además de todo este esfuerzo del Sistema Nacional de Protección, cada familia y cada persona debemos asumir las tareas que nos corresponden: revisar equipos y sistemas eléctricos y cerraduras antes de salir de nuestras viviendas, dejar debidamente cubiertos los depósitos de agua para no permitir criaderos de zancudos, llevar repelentes, cuidar nuestro medio ambiente no contaminando ni depredando, cuidar celosamente el aseo, velar por la calidad de los  alimentos, respetar las indicaciones en los balnearios y adicionalmente cumplir las normas de tránsito, desde una velocidad moderada, guardar la distancia entre vehículos, no invadir el carril contrario, no distraerse al conducir, ni con los celulares, hasta no abusar de las bebidas  alcohólicas. De nuestro propio cuidado también depende no ser parte de las estadísticas funestas.

A disfrutar.