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Amigas y amigos,

Es un honor participar en este foro, con los presidentes de Honduras y Guatemala – Juan Orlando Hernández y Jimmy Morales – junto  al vicepresidente Joe Biden que ha sido un aliado fundamental y determinante del Gobierno de los Estados  Unidos  para la definición y avance del Plan de la Alianza para la Prosperidad,  y el Presidente  del BID,  Luis Alberto Moreno que desde que iniciamos con este proyecto nos ha brindado un invaluable apoyo.

 

Como ustedes saben el Plan de la Alianza para la Prosperidad  tiene como propósito central contribuir a la construcción de un futuro próspero en la región del Triángulo Norte de Centroamérica basado en los cuatro pilares que nos hemos propuesto:

 

 

1) Dinamizar el sector productivo, 2) Desarrollar el Capital Humano, 3) Mejorar la seguridad ciudadana y el acceso a la justicia, y 4) Fortalecer las instituciones, y representa una oportunidad histórica a través de la cual los países del triangulo Norte estamos dando una respuesta integral a una problemática  común que tiene un origen multicausal, como es la migración irregular de nuestra población, particularmente de nuestras niñas, niños y jóvenes.

 

Es importante destacar que el Plan de la Alianza para la prosperidad no es una iniciativa más, pues además  de ser una respuesta integral construida desde nuestra propia realidad  y con un alto sentido humano pues su finalidad es impactar positivamente  en las condiciones de vida de nuestra población, particularmente de aquella más vulnerable y que por diversos factores se ha visto  obligada a migrar en forma irregular.

 

Precisamente por estas características es que ha sido posible articular la Alianza a nuestro plan de desarrollo nacional  y alinear sus proyectos a nuestras prioridades y necesidades, y es por ello que las posibilidades de alcanzar con éxito lo que nos hemos propuesto son muy altas, pues no es un esfuerzo aislado sino articulado.

 

Como lo hemos venido sosteniendo la mejor estrategia para disminuir este flujo  de migración irregular, no es construyendo muros, sino  invirtiendo en las comunidades de origen y que nuestra gente encuentre ahí  las oportunidades para prosperar y desarrollarse plenamente.

 

Conversábamos hoy con el vicepresidente Biden sobre los avances que cada país está teniendo, como parte de los compromisos nacionales que asumimos en este esfuerzo conjunto.

 

En esa línea, compartí los buenos resultados que estamos teniendo con la implementación del Plan El Salvador Seguro en los primeros 10 municipios priorizados del país.

 

Este es un plan que se gestó en el seno del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia, el cual, con una amplia representación política y multisectorial, definió las grandes líneas de acción para combatir efectivamente la criminalidad y prevenir la violencia.

 

Durante los últimos meses logramos reducir alrededor del 50 por ciento los homicidios a nivel nacional y hemos desarticulado redes criminales.

 

Estamos desarrollando una importante labor para generar oportunidades de empleo a los jóvenes, fortalecer su formación y facilitar su incorporación al mercado laboral, para impulsar nuevos modelos educativos que nos ayuden a que los jóvenes inviertan su tiempo en actividades formativas y productivas.

 

También estamos apoyando pequeños emprendimientos, atendiendo a la población migrante retornada, reforzando las capacidades de los cuerpos policiales en la investigación del delito. En fin, un conjunto amplio de medidas que reflejan el alto compromiso que tenemos con lograr una implementación exitosa de este Plan.

 

De igual forma, estamos ejecutando campañas informativas para disminuir la migración, así como coordinando acciones con Honduras y Guatemala para combatir de manera coordinada y efectiva a los grupos delincuenciales transnacionales que operan en nuestros territorios, incluyendo las redes de tráfico y trata de personas.

 

Todo esto ha requerido de importantes inversiones de nuestros presupuestos, y por ello es que esperamos con mucho optimismo el apoyo financiero de los Estados Unidos, cuyo Congreso debe autorizar el desembolso de los fondos, vitales para poder concretar toda una serie de proyectos que en conjunto con las agencias estadounidenses en el país, hemos identificado ya para poner en marcha.

 

En esa misma línea, será fundamental la contribución de otro actor clave en nuestros países. Me refiero al sector privado, que sin duda tiene un rol primordial en dinamizar las economías y junto al sector público, elevar la competitividad de las mismas y crear mayores oportunidades para nuestra gente.

 

Por eso aprovecho también para saludar y reconocer a los altos representantes de este sector que están aquí presentes, y especialmente a quienes participaron en la reunión convocada por el BID, por su disposición para evaluar junto a nosotros posibles alternativas de financiamiento para algunas de las acciones que esperamos realizar en el marco de  este Plan regional, sobre todo en lo que corresponde a la inversión en infraestructura.

 

Como gobierno de El Salvador, creemos firmemente en la capacidad del sector público y el privado para llegar a acuerdos y emprender esfuerzos conjuntos a favor del país y la región, y la invitación es a que se sumen también a esta Alianza.

 

El mismo llamado hacemos a la sociedad civil organizada, a la academia, a los gobiernos municipales y todos los diferentes actores en los territorios, para que la ejecución de este Plan tenga el apoyo necesario y logremos los resultados esperados.

 

Solo trabajando juntos podemos construir ese futuro próspero que aspiramos para nuestra región.

 

Un mejor Triángulo Norte es posible para nuestra gente y estamos seguros que vamos por la ruta correcta para lograrlo.

 

Muchas gracias.

Washington, D.C., 23 de septiembre de 2016