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  • Señoras y señores:

 

A todos los jefes de Estado y Gobierno, a sus delegaciones, el saludo fraterno del pueblo y el gobierno de El Salvador.

 

Para nuestro país es de suma importancia participar en esta Octava Cumbre de la Asociación de los Estados del Caribe, que tengo la certeza será otro aporte sustancial para el fortalecimiento de la integración y las relaciones de cooperación entre nuestras naciones.

 

Agradezco profundamente la hospitalidad del hermano pueblo y Gobierno de Nicaragua.

 

Saludo al presidente Daniel Ortega y su equipo de trabajo por sus esfuerzos junto a la Secretaría General de la Asociación de los Estados del Caribe para el desarrollo exitoso de este encuentro.

 

Quiero expresar mis felicitaciones por el 25 aniversario de este importante espacio de diálogo, que se ha consolidado y nos ha permitido estrechar los lazos de amistad y colaboración en beneficio de nuestros pueblos.

 

Los importantes avances en este camino son frutos del proceso de revitalización iniciado en 2016, que ha dado nuevos impulsos a temas estratégicos como el desarrollo sostenible, comercio más integrado, reducción de riesgos ante desastres y protección del medio ambiente.

 

En esta Cumbre de Managua abordamos un tema vital para el presente y el futuro de los países de la región, y lo hacemos reafirmando nuestro compromiso con el trabajo fraterno y solidario para hacer realidad el lema: “Uniendo Esfuerzos en el Caribe para enfrentar el Cambio Climático”.

 

 

 

 

Este es un tema cada vez más decisivo para la supervivencia de nuestras naciones, debido a nuestras características geográficas, somos más vulnerables a los efectos nocivos del cambio climático.

 

Como naciones hermanas ya hemos elevado nuestra voz para evidenciar los múltiples riesgos que enfrentamos y reiterado la necesidad de mejorar nuestra capacidad de resiliencia.

 

También solicitamos el acompañamiento de la comunidad internacional para enfrentar estos cambios y proteger el medio ambiente por medio de la transferencia tecnológica adecuada y la construcción de capacidades conjuntas.

 

Esta cooperación es vital para salvaguardar a nuestros pueblos y su futuro y están en correspondencia con el cumplimiento de los compromisos como el Acuerdo de París, la Agenda 2030 y la Agenda de Acción de Addis Abeba.

 

En el caso de El Salvador, durante estos cinco años de mi gobierno hemos impulsado acciones y políticas orientadas a la reducción de la vulnerabilidad a través de la mitigación y la adaptación a estos riesgos.

 

En este período construimos con la participación de amplios sectores de la sociedad el Plan El Salvador Sustentable y el Plan Nacional de Cambio Climático, estratégicos programas que guían nuestra actuación con visión de futuro y de preservación ambiental.

 

En cumplimiento de esos planes y las metas del Plan Quinquenal de Desarrollo orientadas a preservar los recursos naturales, hemos restaurado y reforestado más de 60 mil hectáreas de bosque e impulsado la diversificación de la matriz energética para contar con más energía limpia para el progreso de nuestro país.

 

En el área turística, implementamos una nueva visión dirigida a lo rural y lo comunitario, que contribuye al crecimiento económico de las familias y es también ecológicamente viable.

 

En 2017, El Salvador prohibió por ley la minería metálica, un esfuerzo nacional para proteger nuestros mantos acuíferos y la calidad de vida de las comunidades.

 

 

 

 

A nivel internacional impulsamos la iniciativa denominada «La Década de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas 2021-2030”, y nos sentimos muy honrados como país porque nuestra propuesta fue aceptada y aprobada por la Asamblea General de la ONU.

 

Agradezco a todos los presentes el apoyo que nos brindaron en este propósito.

 

Esta iniciativa tiene los objetivos de sumar esfuerzos globales, generar acciones que permitan prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas y crear conciencia profunda al respecto.

 

 

Amigas y amigos:

 

Hemos alcanzado importantes avances, pero también estamos ante un contexto lleno de múltiples retos, especialmente, cuando los países que menos contribuimos al acelerado cambio climático somos los que más lo sufrimos.

 

Nuestra región aún es considerada como una de las más vulnerables y seguimos enfrentando enormes amenazas, entre ellas las proyecciones del aumento de las temperaturas que están ya en nivel preocupante.

 

La aceleración de los impactos del cambio climático repercutirá en nuestros esfuerzos por la eliminación de la pobreza y profundizará fenómenos como la sequía, que provoca también los flujos migratorios.

 

Este escenario nos obliga como gobiernos a desarrollar políticas y medidas más ambiciosas y por ello, felicito y respaldo que el Plan de Acción 2019-2021 de la Asociación de los Estados del Caribe recoja, en sus líneas de intervención y objetivos, el desarrollo de la resiliencia socioeconómica, cultural y ambiental.

 

En ese sentido, deseo saludar el acompañamiento de los Estados Observadores y cooperantes para el alcance de tales metas y objetivos.

 

Para concluir, hago un llamado a continuar fortaleciendo este espacio, ruta necesaria para la paz, la fraternidad y el desarrollo pleno de nuestros pueblos.

 

 

 

 

Reitero nuestro compromiso de seguir trabajando por el bienestar de nuestra región, que se caracteriza por su riqueza y diversidad cultural, con lazos históricos de solidaridad y sueños compartidos de un mundo mejor.

 

Continuemos caminando juntos por un futuro más sustentable a favor del desarrollo inclusivo, creando mayores oportunidades de cooperación, acciones concertadas, así como acuerdos viables y duraderos en beneficio de nuestros pueblos.

 

Muchas gracias.