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Quiero compartir con ustedes estas breves reflexiones, primero saludar a los señores alcaldes, al señor obispo de la diócesis de Zacatecoluca, monseñor Elías Samuel Bolaños, al señor definidor provincial de los franciscanos en El Salvador, fray Enrique González, al señor cura párroco de la Iglesia de San Juan Nonualco, fray Ernesto Palma y sacerdotes de la fraternidad que nos acompañan.

A la señora gobernadora departamental de San Juan Nonualco, Yanira Barahona, a mi querida esposa Margarita, estimados sacerdotes diocesanos y hermanas franciscanas, señores representantes del concejo municipal de San Juan Nonualco y demás autoridades.

Quiero unirme a todos aquellos que asisten a la misa oficiada al fray Cosme Spessotto, para honrar su memoria y conmemorar su martirio, su obra está llena de amor y de ayuda a los más necesitados.

Se desempeñó por 27 años en la parroquia de San Juan Nonualco, entregando y dedicando su vida, su trabajo y su obra a las comunidades y a las personas afectadas por las grandes injusticias.

Su ejemplo de solidaridad y legado de su trabajo persisten a pesar del tiempo transcurrido, aún permanecen en la memoria de todos aquellos a quien ofreció sus enseñanzas y más fraterno e incondicional apoyo.

Fray Cosme Spessotto promovió y exigió el cumplimiento de los derechos humanos fundamentales en una época marcada profundamente por la injusticia social y la represión hacia los pobres, promovió la igualdad de género y fundó la escuela parroquial de niñas.

Fray Cosme Spessotto predicó con hecho un un evangelio de amor y justicia, aunque esto le costara la vida, él perdió su vida en una acción vil, ejecutada por un grupo de desconocidos en 1980 mientras oraba, antes de oficiar la Santa Misa frente al altar de la Iglesia Parroquial.

Es nuestro compromiso como representante del Estado salvadoreño, asegurar que ninguno de estos actos que ocasionaron dolor y sangre a la iglesia y a la sociedad se vuelvan a repetir.

En nombre del Estado salvadoreño, pedimos perdón por todas las acciones cometidas en el pasado, que violentaron los derechos humanos: la invitación que nos hace el Fray Cosme Spessotto es a rechazar la confrontación y abrazar la reconciliación, su mensaje es de amor y de perdón, debe calar en los corazones de todos los salvadoreños y salvadoreñas.

Su martirio es una enseñanza que nos  llama a avanzar en nuestro trabajo por los más necesitados, por las grandes mayorías del país, a luchar por la dignidad del pueblo, hacer retroceder la injusticia social sin doblegarnos y enfrentar con valentía los retos que El Salvador tiene actualmente como país.

Actualmente, la orden franciscana ha iniciado su proceso de canonización, la iglesia lo ha reconocido como siervo de Dios y está en proceso su beatificación y canonización.

Como Gobierno de la República, nos unimos a esta petición de la iglesia, hacemos votos por la pronta canonización del Padre Cosme Spessotto, pastorr y mártir del pueblo salvadoreño.

Muchas gracias