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Querido pueblo salvadoreño: este día es un día hermoso, lleno de amor, las calles de El Salvador se vistieron  de amor, ¡el amor es el signo de la paz!

 

Les pido a estos hombres y mujeres del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia que se pongan de pie; son ellos los artífices para convocar a esta enorme marcha, a ellos se los debemos, ellos han hecho realidad lo que todos decimos: que juntos somos capaces de enfrentar cualquier reto que tenga el país, y hoy lo hemos demostrado.

 

Más de 200 mil personas han marchado en el interior del país y aquí, en San Salvador, más de 300 mil personas, un  fuerte  aplauso a todos, a todos ustedes por trasladar ese mensaje.

 

Este es un mensaje que, como ya lo expresaban los jóvenes estudiantes, queremos transmitir un compromiso, un compromiso desde la fe, un compromiso desde el espíritu, un compromiso desde la confianza, desde la conciencia de que todos, unidos podemos darle al país vida, paz y seguridad.

 

Espero que al regresar a nuestras casas vayamos cada vez más convencidos de que es posible volver a recuperar nuestra esperanza, nuestra esperanza que renace ahora con el martirio de Monseñor Romero que muy pronto va a ser beatificado en El Salvador y su martirio iluminará este pueblo ante estas desesperanzas que existen en nuestro país.

 

Ahora ese es el principal mensaje, esa es la principal oferta: que todos, todos somos imprescindibles, nadie, nadie puede ser sustituido en esta grandiosa batalla, esta batalla que necesitamos darla en el amor, en el hogar.

 

Tenemos que restablecer las nuevas relaciones de amistad y amor en nuestras familias, tenemos que rescatar las comunidades y convivir en armonía, en convivencia y tenemos que arrancar los odios de nuestros corazones y saber ser tolerantes, saber entender, saber comprender que en la vida todos somos indispensables.

 

Por ello, como Presidente de El Salvador, quiero expresar mi reconocimiento y gratitud al pueblo salvadoreño que este 26 de marzo se ha unido a esta gran Marcha Nacional por la Vida, la Paz y la Justicia.

Esta movilización histórica es expresión de unidad del pueblo y es una iniciativa de todos los sectores de la sociedad representadas en el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia.

 

Personas de todas las edades hemos salido a las calles en todos los departamentos con un mismo propósito: pronunciarnos contra la violencia y demostrar que somos más los que queremos la vida, la paz y la justicia en El Salvador.

 

Quiero felicitar a las personas, especialmente a la juventud salvadoreña, ¿dónde está la juventud?, ese caudal de fuerza y de vida, saludos, saludos a la iglesia, a las instituciones, a los medios de comunicación y empresas que se han sumado a este río humano de esperanza, apoyando con su tiempo, entusiasmo y recursos esta gran movilización nacional.

 

Hace unos días recordamos el treinta y cinco aniversario del martirio de Monseñor Romero. Su amor y su legado alientan nuestro deseo de construir un país en paz y en armonía.

 

En nombre del pueblo salvadoreño agradezco a los órganos Legislativo y Judicial por dotar al gobierno los instrumentos para hacer el trabajo más efectivo en la lucha contra la delincuencia.

 

Me refiero a la aprobación de la Ley Antiextorsiones, la depuración de jueces, y las leyes que endurecen las penas para los que atentan contra la vida de servidores públicos.

 

Como parte de nuestra lucha integral contra la delincuencia quiero anunciarles que próximamente presentaremos la Ley de Reinserción de Pandillas y Prevención para Personas en Riesgo, que esperamos sea aprobada muy pronto y por consenso en la Asamblea Legislativa.

 

Quiero este día, ante esta gran movilización nacional, reconocer el trabajo y la entrega de todos los agentes policiales, miembros de la Fuerza Armada, fiscales, personal penitenciario y jueces que han entregado sus preciadas vidas en defensa de la ciudadanía y la tranquilidad de las familias.

 

Para estos hombres y mujeres nuestro reconocimiento y el firme compromiso de no dejar en la impunidad sus muertes. Nuestro más sentido pésame y solidaridad a sus familias y seres queridos.

 

De igual manera, rindo tributo a todas las víctimas de la violencia y el crimen en nuestro país. Reafirmo nuestra voluntad de que ningún crimen quedará impune.

 

Estamos trabajando para mejorar la atención, el acompañamiento y la protección a los familiares de las víctimas.

 

Quiero reafirmar que estoy al frente del Sistema de Seguridad Ciudadana y que aplicaremos la ley con firmeza para derrotar la delincuencia de cualquier tipo, pero también estaremos abiertos a trabajar por el desarrollo y el bienestar del país con aquellos que abandonen el camino del odio y la oscuridad.

 

En el tema de las extorsiones, les ratifico a los micro, pequeños, medianos y grandes empresarios mi compromiso de incrementar y hacer más eficaz la lucha contra este flagelo. Castigaremos con la ley en la mano a los extorsionistas.

 

Combatir integralmente la violencia y la delincuencia es la gran prioridad de nuestro Gobierno. De la mano del pueblo estamos dando pasos firmes y constantes.

 

Como sociedad debemos realizar un esfuerzo grande para ofrecer alternativas a todas y todos, ampliando las posibilidades de formación escolar, técnica y vocacional, apoyando a jóvenes emprendedores e impulsando el desarrollo integral de nuestro país.

 

Recientemente celebramos el Día Internacional de la Mujer y esta marcha también es una declaración de lucha contra cualquier tipo de violencia hacia las mujeres. Los feminicidios y la violencia contra la mujer son intolerables y serán perseguidos y castigados con todo rigor.

 

Hago un llamado a las instituciones de seguridad y justicia a seguir incrementando la coordinación y la eficacia de nuestro trabajo, prestando servicios de mayor calidad, conscientes de la gran responsabilidad que tenemos.

 

Es con este propósito que he nombrado al Comisionado Presidencial para la Seguridad Ciudadana y Convivencia, el licenciado Hato Hasbún, para garantizar la articulación e integración de todo el Estado y los sectores a nivel nacional, departamental, municipal y comunitario, involucrados en esta crucial lucha.

 

También he dado instrucciones a mi gabinete para que los recursos y programas gubernamentales sean focalizados hacia los municipios y territorios más vulnerables.

Querido pueblo salvadoreño, este día queremos reafirmar que no vamos a ceder ni un solo espacio a la delincuencia.

 

Todos debemos ser agentes activos y protagónicos de la paz, la vida y la esperanza, en nuestras familias, en los centros de trabajo, en las comunidades, para construir un El Salvador Seguro.

 

Esta es una lucha que vamos a ganar todos los salvadoreños y salvadoreñas, porque asumimos el reto de seguir trabajando por el respeto a la Vida, para profundizar la paz y hacer prevalecer la justicia.

 

¡Juntos podemos lograrlo!

 

Muchas gracias.