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Hoy inició en Alemania la Conferencia Internacional de Alto nivel donde se discuten los planes, progresos, políticas y nuevos compromisos de los gobiernos que se suscribieron al compromiso mundial denominado “Desafío Bonn 2.0”, que tiene como objetivo restaurar 150 millones de hectáreas de tierras degradas y deforestadas.

La mesa redonda en la que participa la ministra de Medio Ambiente y Recursos Naturales Lina Pohl, arrancó esta mañana con la bienvenida de la ministra federal de Medio Ambiente de Alemania, Barbara Hendricks y el presidente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Inger Andersen.

El Desafío de Bonn se puso en marcha en septiembre de 2011 en una reunión ministerial organizada por el Gobierno de Alemania, la UICN y la Alianza Mundial para la Restauración del Paisaje Forestal (GPFLR).

Los países invitados a esta reunión son los países líderes que han presentado más avances en el cumplimiento de los compromisos, entre ellos: El Salvador, Estados Unidos, Indonesia, Ruanda, Corea, México, Liberia, Guatemala, Etiopía República Democrática del Congo Costa Rica, Colombia, China y Brazil.

Como co presidentes, participaron funcionarios de primer nivel de Alemania, Noruega, UICN, GPFLR, el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD), Comisión Europea y de Human Rights Foundations (HRF).
El compromiso de El Salvador
En las intervenciones de cada gobierno en la mesa redonda, la ministra salvadoreña presentará el Programa Nacional de Restauración de Ecosistema, como estrategia de país que contribuirá a la restauración un millón de hectáreas.

El Programa tiene como fin reducir la vulnerabilidad, construir la resiliencia y la capacidad de adaptación ecosistémica ante las amenazas cotidianas y los eventos extremos. Este comprende tres componentes: La restauración y conservación inclusiva de ecosistemas críticos; el desarrollo sinérgico de la infraestructura física y la infraestructura natural; y la restauración de tierras degradadas a través de la adopción de una agricultura resiliente al clima y amigable con la biodiversidad.

La restauración de ecosistemas a gran escala, planteada en el Programa de Restauración de Ecosistemas, es la clave para enfrentar los efectos del cambio climático, sobre todo en un país como El Salvador, que se ha visto fuertemente impactado por eventos extremos de lluvias y sequía.

Solo en el período de 2009 al 2011 las perdidas y daños ascendieron a 1,300 millones de dólares, equivalente al 6% del PIB anual de El Salvador.

Pohl aseguró que la restauración de ecosistemas es el principal desafío de seguridad en el país y se necesita que todos los liderazgos políticos, académicos, intelectuales y locales del país lo asuman.

El Salvador necesita restaurar por lo menos un millón de hectáreas degradadas, lo que equivale la mitad del territorio nacional, y para lograr eso se necesitan por lo menos mil millones de dólares. Sin embargo, la titular del MARN está clara que llevar a cabo este megaproyecto de nación traerá costos millonarios, que según ella, deberán ser aportados por los países desarrollado, quienes son los
los responsables de la emisión de los gases de efectos invernaderos que han acelerado el cambio climático.

Por las razones anteriores, esta mañana, Pohl pidió apoyo financiero a la comunidad internacional para iniciar con las primeras 100 mil hectáreas.

La titular del ramo agregó que es fundamental que el país tome como tema prioritario una restauración a gran escala, que implique un cambio en las prácticas de la agricultura donde se usen menos agroquímicos, se erradique la quema que vaya acompañado de un programa de atención a los agricultores.

Lo anterior permitirá la recuperación de bosques que se forman a las orillas de los ríos, la restauración de manglares y humedales.

Alemania 20 de marzo de 2015.