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  • Óscar Picardo Joao, columnista de La Prensa Gráfica

El jueves 21 de enero tuve el privilegio de asistir a un conversatorio cultural, gracias a la invitación del secretario de Comunicaciones de la Presidencia, Eugenio Chicas, con la finalidad de conocer el proyecto La Colmenita, compañía cubana de teatro infantil, dirigida por el maestro Carlos Alberto Cremata; una iniciativa que ostenta ser embajadora de buena voluntad de la UNICEF.

 

Pese a que tenía dos temas ya preparados para mi columna semanal (una crítica al proyecto de lectura de la biblia en la escuela y una caracterización de la escuela urbana y su problemática de violencia), decidí dedicar este espacio de opinión al talento de estos niños y niñas cubanos –magistralmente dirigidos– por el maestro Cremata.

Es realmente difícil conceptualizar en un artículo la experiencia artística y las emociones que provocan estos niños y niñas; su pasión, su vocación, su talento, el sutil profesionalismo a corta edad, sus rostros, sus sonrisas, su calidad artística musical y vocal, sus expresiones corporales en el baile… siendo realmente niños y niñas. Solo tuve la oportunidad de escuchar dos piezas de su trabajo: El Sombrero Azul (interpretada con solo una hora de ensayo) y un tradicional son cubano titulado “Una conversación de instrumentos musicales”. ¡Brillante!

Más allá de lo artístico, tal como lo señaló el maestro Cremata, el proyecto La Colmenita fundado el 14 de febrero de 1990 en La Habana, Cuba, es una “experiencia pedagógica” para vitalizar y fortalecer el tejido social; sobre la base lúdica del arte que potencia la amistad y busca proyectar lo más genuino, simple y puro de la niñez (Polinizar la vida).

Durante la década de los noventa el proyecto La Colmenita se fortalece montando obras clásicas y autóctonas como “El Gato con botas”, “La niña de las nieves”, “Ricitos de Oro y los tres ositos”, “Meñique”, “La cucarachita Martina”, entre otras, siempre con arreglos y adaptaciones del maestro Cremata. Participando en festivales artísticos, la iniciativa se fortalece y comienza a trascender a nivel internacional realizando giras por Asia, Europa, América del Norte y del Sur.

En su currículum La Colmenita ha logrado llevar a escena trabajos de alto nivel, como por ejemplo, la histórica función junto al Odin Teatret de Dinamarca –dirigido por Eugenio Barba– actuando junto a James Carter y Harry Belafonte, por citar un caso emblemático.

En la actualidad el proyecto La Colmenita tiene presencia en varios países de América Latina, y desde hace poco más de un año el presidente Salvador Sánchez Cerén comenzó las gestiones para crear La Colmenita en El Salvador, proyecto que ya es un hecho.

Los objetivos de La Colmenita son: 1.- Contribuir a fomentar valores humanos a través de la creación artística, en especial el Teatro. 2.- Integrar a niños y niñas y adolescentes, comunes y con necesidades educativas especiales al disfrute del arte y, por ende, a buscar la unidad de lo diverso y alcanzar su crecimiento personal. 3.- Vincular la actuación teatral en los escenarios con el trabajo comunitario en los lugares más diversos y apartados del país. 4.- Desarrollar el imaginario infantil y colectivo con lo mejor de la literatura universal y folclórica de los pueblos llevado a escena. 5.- Demostrar, con un enfoque interdisciplinario, como camino de la cultura, la síntesis de las artes escénicas: creatividad, música, canto, danza, actuación, etcétera. 6.- Crear espacios de participación activa de la infancia y la adolescencia en la sociedad.

Creemos que este tipo de iniciativas no solo fortalecen, a nivel extracurricular, el aprendizaje y la imprescindible formación estética de los niños, sino también brinda espacios y oportunidades para utilizar mejor el tiempo libre y permitirá descubrir nuevos talentos artísticos salvadoreños. ¡Bienvenida La Colmenita a El Salvador!

 

 

LEER EN LA PRENSA GRÁFICA: http://www.laprensagrafica.com/2016/01/27/polinizando-la-vida-la-colmenita