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Quiero agradecer a Jessica, perdona que te diga Jessica pero te considero una gran amiga del país.

Para El Salvador es un honor recibir este informe de desarrollo humano 2014, y además plantear los senderos para seguir caminando sobre esa ruta, es un honor pero también es un enorme compromiso y en el cual yo creo que El Salvador ha dado ejemplos de superar graves problemas, pero la única forma es hacerlo unidos, hacerlo de la mano para salir adelante.

Yo les extiendo la mano a todos los sectores para que construyamos este país y lo hagamos avanzar en esa visión que se ha logrado durante 20 años.

Quiero manifestar reconocimiento al importante hecho que nos congrega este día: la presentación del Informe de Desarrollo Humano 2014, titulado “Sostener el Progreso Humano: reducir vulnerabilidades y construir resilencia”, por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Para los países en desarrollo ha sido muy relevante el aporte de cada uno de los informes de desarrollo humano que hasta la fecha ha contribuido en la construcción de políticas públicas que mejoren las condiciones de vida de nuestros pueblos.

Agradezco al Programa de las Naciones Unidas en El Salvador y a la Organización de Estados Americanos por apoyarnos con soporte técnico y propositivo en el proceso de diálogo y búsqueda de acuerdos, que a través de la Secretaría de Gobernabilidad y Comunicaciones estamos ejecutando.

 

Estos acuerdos con los diversos sectores del país nos están llevando a la construcción de una agenda y una estructura necesaria que fortalezca el desarrollo y la búsqueda del bien común.

 

Es muy alentador saber que El Salvador es uno de los países que más ha avanzado en desarrollo humano en las últimas dos décadas. Esto gracias a importantes conquistas de nuestro pueblo y a la ayuda de países hermanos. Luego de los Acuerdos de Paz, los salvadoreños nos tendimos la mano y comenzamos a caminar por el camino de la reconciliación y el desarrollo.

No obstante, la acumulación de vulnerabilidades refleja los grandes vacíos que nos heredó el esquema neoliberal. No está demás decir que la imposición de un modelo económico terciarizado y maquilizado, enmarcado en recetas de un neoliberalismo radical, nunca profundizó en el mejoramiento de las condiciones de vida de los más pobres.

Hoy en El Salvador tenemos la oportunidad de cambiar y le estamos dando continuidad a los programas de cambio que el país necesita.

En la última Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples, realizada en el 2013, los indicadores obtenidos muestran una mejora en las condiciones de vida de la población salvadoreña respecto al año 2012.

Revisando la evolución de los indicadores se evidencia un aumento en el nivel de ingresos. A nivel nacional se experimentó un aumento de aproximadamente cincuenta dólares ($50.00), pasando de quinientos seis, noventa y un centavos ($506.91) a quinientos cincuenta y seis, dieciséis centavos ($556.16).

Hemos reducido la tasa de analfabetismo a nivel nacional. De 12.4 por ciento en el 2012, pasamos a un 11.8 por ciento en el 2013. Esto gracias a la implementación de un método que ha sido adecuado al país “Yo, sí puedo”, al apoyo de jóvenes voluntarios y a la ayuda de los gobierno locales.

Si hablamos de desarrollo, es oportuno decir que la mayor riqueza de nuestro país es su gente. Creemos que el mejoramiento de la calidad de vida de cada ciudadano y el progreso global de El Salvador hacia mayores niveles de desarrollo, depende de la realización de políticas enfocadas en el desarrollo de las potencialidades de nuestro pueblo.

Estamos convencidos que las políticas públicas deben enfocarse en crear resilencia en las personas y no sólo en aliviar los problemas que estas enfrentan.

Uno de los factores de vulnerabilidad que caracteriza al continente latinoamericano y en específico a El Salvador es la desigualdad. Nuestra visión del “Buen Vivir”, como fundamento filosófico en el programa de gobierno que estamos desarrollando, se sustenta básicamente en los principios de la igualdad e inclusión.

Más allá de una concepción meramente teórica, entendemos la igualdad como una condición necesaria para constituir un Estado basado en la diversidad, la libertad y la democracia.

Las acciones que realizamos buscan que todos los salvadoreños, independientemente de la edad, el sexo, la comunidad a la que pertenezcan, sus creencias y su condición social o económica, puedan convivir con derechos e igualdad de oportunidades.

Las políticas públicas impulsadas por mi gobierno están enfocadas desde una perspectiva de participación ciudadana. Todos y todas participaremos de los planes estratégicos en contra de la pobreza y las exclusiones.

Durante años ha predominado en El Salvador una mentalidad y prácticas que promovieron el individualismo, el perjuicio, el racismo, el machismo y un pensamiento hegemónico. Esto ha generado condiciones propicias para la violencia, dejando de lado valores como la comprensión, la solidaridad, la tolerancia y la cooperación.

Nuestro modelo de sociedad corresponde a un modelo de cultura con valores y prácticas diferentes, que incluye lo individual pero también lo colectivo, promueve la solidaridad, la cooperación y la ayuda mutua.

Una de las grandes vulnerabilidades que enfrenta nuestro país es la inseguridad. La tasa de homicidio por cada 100 mil habitantes es de cuarenta y uno punto dos (41.2), según la última medición del año 2012.

Por esta razón la seguridad ciudadana es una de las más grandes prioridades de nuestro Gobierno. Hemos formulado “La Política de Justicia, Seguridad Pública y Convivencia”, cuya estrategia central es el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, con cinco ejes de trabajos: Prevención de la violencia y de la delincuencia, Control y represión del delito y la violencia, Rehabilitación y reinserción social,  Atención a las víctimas y testigos, y el Fortalecimiento de la institucionalidad de la Seguridad Pública.

Para enfrentar esta vulnerabilidad es necesario el aporte de  todos los salvadoreños y salvadoreñas. Hemos abierto espacios de participación, como el grupo Gestor, con participación de distintas organizaciones de la Sociedad Civil.

Estamos fortaleciendo la capacidad de combate, ética, técnica y profesional de la Policía Nacional Civil para derrotar la violencia y el crimen. La Policía Comunitaria está marcando el inicio de un gran esfuerzo de nación.

Se están desarrollando acciones para desarticular el crimen organizado, las pandillas y todo tipo de violencia que afecta a las familias.

El reto para los siguientes cinco años es ahondar en el tema de inclusión. Nuestro decidido respaldo a la Secretaría de Inclusión Social, aquí está la Secretaria, la docotora Vanda Pignato, muchas gracias por acompañarnos y muchas gracias también por tu esfuerzo, tiene el propósito de seguir formulando políticas públicas con enfoque en derechos humanos que aseguren el respeto y la realización de los sectores tradicionalmente excluidos en El Salvador, como las mujeres, las personas adultas mayores, las personas con discapacidad y la niñez en condición de vulnerabilidad.

El innovador programa de Ciudad Mujer se proyecta a cubrir todo el territorio nacional. A la fecha Ciudad Mujer ha atendido a más de 500 mil salvadoreñas. Un número considerable de mujeres que están cambiando su condición de vida y la de sus familias.

Hemos comenzado a desarrollar nuestra visión programática enfocada en el acceso a los servicios básicos como derecho humano fundamental.

Como nunca antes, El Salvador ha asegurado su soberanía alimentaria, gracias a la reactivación del sector agropecuario.

En el tema de salud, continuamos profundizando la reforma más grande de nuestra historia.  Fundamos las bases de un sistema de salud universal, gratuito, equitativo y solidario, y ahora nos planteamos elevar permanentemente su calidad.

La reorganización de la red de servicios en salud y el incremento en cobertura en un 50%  ha tenido como resultado un cuantioso incremente en el número de salvadoreños beneficiados. Esta gran apuesta por la salud nos ha permitido cumplir anticipadamente el Objetivo de Desarrollo del Milenio No. 5, me refiero a la reducción de la mortalidad materna.

Estamos desarrollando medidas que garanticen el pleno acceso al sistema escolar, superando cualquier diferencia de habilidades, sexo, edad, idioma y nivel económico. Buscamos una educación con valor social que permita la plena igualdad en cuanto a deberes y derechos, pero también en cuanto a oportunidades y desarrollo integral.

En El Salvador se ha comenzado a practicar la visión de desarrollo integral en equilibrio con la madre tierra y estamos impulsando el uso de la ciencia y la tecnología al servicio de la gente. Porque nuestro gran objetivo es que la gente viva bien, que nuestra niñez y juventud se desarrollen en un ambiente sano y seguro.

Otro gran propósito de nuestro Gobierno es incrementar el crecimiento económico a través de la creación de un modelo productivo incluyente.

En primer lugar, buscamos una estabilidad económica que nos permita profundizar en las políticas sociales. Tenemos un objetivo principal que es ampliar las posibilidades de desarrollo, reducir los niveles de pobreza y de desigualdad. Como medida, hemos aprobado una reforma fiscal que permitirá invertir más en el desarrollo social sin incrementar la deuda pública.

También estamos apoyando a los empresarios de la micro y pequeña empresa, generando las condiciones para su pleno desarrollo y por supuesto el desarrollo integral del país.

A partir de la idea de una economía popular y solidaria, también estamos apoyando a los proyectos de emprendimiento. Para mi Gobierno es fundamental incentivar la producción nacional. La creatividad y el empeño del pueblo salvadoreño para salir adelante es una característica que nos lleva a ser emprendedores.

Queremos generar condiciones óptimas para que hombres y mujeres aprovechen de la mejor manera sus capacidades y habilidades para el comercio. Durante estos primeros días de mi Gobierno ya se lanzó un portal para vender productos al Estado y se presentó la Política Nacional de Emprendimiento.

También estamos trabajando intensamente en la inversión de la obra pública. Nuestra visión al respecto es ampliar las posibilidades para la inversión extranjera, estimular la inversión privada para la generación de empleos y el crecimiento económico de nuestro país.

Ustedes saben que he nombrado al Licenciado Oscar Ortiz, Vicepresidente de la República como Comisionado para la Promoción y Desarrollo de la Inversión Público y Privado.

Él ha tenido permanentes diálogos con muchos sectores productivos y también ha recibido a muchos empresarios extranjeros que quieren invertir en el país.

Sabemos que el esfuerzo en este comisionado pronto va a dar resultados.

Otro tema que hemos trabajado es en el apoyo a los agricultores del país. El apoyo a este sector es clave en la transformación productiva que necesitamos y que nos permitirá avanzar hacia la soberanía y seguridad alimentaria.

La migración sigue drenando a nuestro país de su principal riqueza, que es su gente laboriosa y creativa. Casi 2 millones de salvadoreños viven fuera de nuestro territorio. Es una realidad innegable y con profundas raíces históricas, causadas por diversos factores, pero principalmente por la desigualdad.

El drama humano padecido en los últimos meses por los niños y niñas que viajan sin acompañante hacia los Estados Unidos, porque la mayoría de ellos es esperada por sus progenitores para reunificarse, nos ha puesto en el debate “el derecho humano a emigrar”, y de todos los Estados del mundo de asegurar las condiciones para que sea de manera digna y con seguridad. Pero también es necesario que en cada país construyamos condiciones económicas y sociales para evitar la emigración forzada.

Como gobierno estamos trabajando en asegurar los derechos políticos y sociales de nuestros compatriotas. Con más cercanía y mejor atención en los países de mayor presencia. En las pasadas elecciones se inició el voto en el exterior y se seguirá fortaleciendo este derecho hasta que sea pleno.

Con la niñez se está desarrollando planes de prevención y disuasión para que no se emigre en condiciones no legales, ni inseguras. Fruto de ello, según los medios de comunicación, la emigración de niños y niñas ha disminuido más del 40 por ciento.

Como salvadoreños y salvadoreñas nos sentimos entusiasmados de continuar avanzando en este camino de cambios. Seguimos fortaleciendo un nuevo modo de gobernar: democrático, responsable, inclusivo, participativo y transparente.

Será muy sustancial el aporte que hoy recibimos a través del informe de Desarrollo Humano 2014, en la elaboración y ejecución de políticas públicas que reviertan las flaquezas que aún sufrimos.

Reitero mi agradecimiento al Programa, a Jessica, por ayudar a mejorar la calidad de vida de las familias salvadoreñas y de todo el mundo. Gracias por darnos conocimientos y experiencias. Hoy ustedes nos señalan deficiencias y nos sugieren medidas para forjar una vida digna para todos y todas.

Creo firmemente que logros muy importantes aguardan para todos los salvadoreños y salvadoreñas. Creo que un mundo mejor es posible. Creo que nos acercamos a la consolidación de una sociedad donde cada persona es capaz de construir su propio rumbo, en libertad y prosperidad.

 

Muchas gracias.