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El presidente Salvador Sánchez Cerén ha sido invitado como testigo de honor por el Gobierno de Colombia, para que participe en el anuncio oficial del alto al fuego definitivo en ese país y que se llevará a cabo en La Habana, Cuba. Al evento también lo acompañará el ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez.

El Gobierno colombiano ha hecho esta invitación especial a esta fecha trascendental e histórica, debido a la valiosa experiencia del presidente Sánchez Cerén como firmante de los Acuerdos de Paz en El Salvador y por la contribución que el país hará en el futuro en los procesos pertinentes y posteriores a la firma en esa nación suramericana.

En el anuncio del alto al fuego también participarán el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, además de delegaciones de Cuba, Noruega, Chile, República Dominicana y Venezuela, que han sido garantes y han acompañado el esfuerzo de la negociación colombiana.

Durante su reciente visita a El Salvador, el presidente Juan Manuel Santos sostuvo una reunión con el presidente Sánchez Cerén para conocer más de cerca el proceso que culminó con el cese a las hostilidades y compartir los mecanismos implementados para el desarme y la incorporación de todos los actores involucrados a la vida productiva nacional.

El Salvador es un ejemplo a nivel mundial debido a que ha podido superar exitosamente un conflicto interno a través del diálogo, lo que ha permitido la construcción de instituciones garantes de la democracia y la gobernabilidad.

Uno de los mayores logros del proceso de paz llevado a cabo en el país es la incorporación a la sociedad de todos los sectores que estuvieron involucrados en el conflicto interno. En la actualidad, en El Salvador existen mayores garantías que facilitan la libertad de expresión, el respeto a los derechos humanos y la participación política sin importar la ideología, situaciones que no eran posibles durante la época del conflicto.

El Salvador mantiene un fuerte compromiso y vocación por la paz y el diálogo, como única vía para solucionar cualquier diferencia. Como prioridades siempre deben prevalecer el respeto a los derechos humanos y la institucionalidad de los Estados.