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El presidente Salvador Sánchez Cerén afirmó hoy ante el pleno de la Cumbre del G77+China, en Bolivia, que las naciones deben trabajar unidas para construir un nuevo orden para vivir bien, y ratificó su confianza en este organismo como promotor para garantizar los intereses económicos colectivos, la cooperación Sur-Sur y el desarrollo general en el seno del sistema de las Naciones Unidas.

“La historia común de nuestros pueblos tiene que ver con gobiernos inhumanos que profundizaron el deterioro de los sistemas públicos de salud para convertir este bien en un mercado altamente rentable”, dijo el mandatario en su discurso.

Añadió que “con la educación hicieron lo mismo: La convirtieron en un privilegio. Nada más insultante que la indiferencia de gobiernos del pasado ante miles y millones de niños que anhelaban conocer, aprender y descubrir las maravillas del conocimiento y la vida”.

“En un nuevo orden para vivir bien, ningún rincón del planeta puede carecer de servicios básicos para su gente. El agua, la electricidad, las comunicaciones, entre otros, son servicios que no pueden estar en entredicho”, manifestó.

El Presidente de la República, quien llegó la madrugada del sábado a Santa Cruz de la Sierra para representar al país en la Cumbre, recordó que el sacerdote jesuita Ignacio Ellacuría, asesinado en 1989, decía que “nadie puede tener derecho a lo superfluo cuando todos no tienen lo necesario”.

“Esa debería ser la máxima que nos lleve a replantearnos la idea del desarrollo”, expresó el gobernante.

Para el jefe del Estado salvadoreño “el proyecto de vida que debemos impulsar es aquel que devuelva a la niñez y juventud el derecho a crecer y desarrollarse, y a los adultos les permita disfrutar de vidas largas, saludables y productivas. Una sociedad donde la educación es una herramienta para construir la vida de calidad que todos merecemos”.

Afirmó que también “nuestro obispo y mártir, Monseñor Romero, instaba a que capacitáramos a los niños y jóvenes para analizar la realidad de nuestro país, a fin de que cada persona se convierta en agente de la transformación que amerita nuestra sociedad”.

En este contexto, dijo que los 133 países que integran el G77, fundado hace 50 años, “compartimos retos y desafíos comunes, los cuales únicamente unidos podemos enfrentar”.

Añadió que el “debate sobre la nueva agenda de desarrollo debe considerar las características y necesidades de cada una de las regiones, para que dicha agenda sea adaptada a nuestros países y responda a nuestras realidades”.

El presidente de El Salvador expresó ante sus colegas que “la reforma del Consejo de Seguridad es fundamental para fortalecer el multilateralismo, a fin de contribuir efectivamente de una forma democrática e incluyente, al mantenimiento de la paz y la seguridad internacional y, por ende, la prevención de conflictos y crisis humanitarias derivadas de los grandes problemas económicos, sociales y ambientales de la humanidad”.

En este sentido, reafirmó su “confianza en la capacidad de actuar del Grupo de los77+China dentro de las Naciones Unidas para garantizar el desarrollo y cumplimiento de los nuevos temas de la Agenda Internacional”.

Destacó que este sistema “debe ser respetuoso del desarrollo de los pueblos a su autodeterminación”, pues “nadie debe inmiscuirse en los asuntos internos de cada nación, cada nación tiene el derecho de decidir cómo conducir sus destinos”.

“Los países del sur, tenemos el derecho de decidir libremente nuestras formas para alcanzar el desarrollo. Es por eso que deploramos el anacrónico bloque contra Cuba y los intentos de interferir en procesos electorales de otros como ocurre en el caso de Venezuela”, dijo el jefe de Estado.

San Salvador, 15 de junio de 2014.