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El presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, afirmó que cada entrega de escrituras de propiedad constituye un acto de justicia para las familias campesinas que por décadas fueron olvidadas y se les violentó el derecho a la propiedad, y que para su gobierno esta acción también es parte de la apuesta de construir un país más justo y equitativo.

“Durante muchos años la posesión de tierras fue un privilegio de unos pocos. Muchos títulos de propiedad fueron entregados a manos equivocadas, a través de mecanismos corruptos, por amistad o favoritismos hacia un sector económico determinado”, dijo el mandatario ante las familias campesinas de la zona central y occidental del país, quienes se reunieron en la hacienda El Jobo, en Sonsonate.

El gobierno, a través del Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria (ISTA), entrega este día un total de 872 títulos de propiedad, con lo que suman 2.124 los documentos otorgados desde la toma de posesión a la fecha, cumpliendo una meta proyectada para los 100 días de gobierno.

El presidente Sánchez Cerén dijo que “estamos restituyendo el legítimo derecho de muchas familias campesinas a la legalidad de sus tierras. Estamos logrando mejorar sus condiciones de vida porque queremos rescatar todos los sectores que durante muchos años fueron excluidos y empobrecidos, porque creemos en la capacidad de todos ustedes y porque creemos en el trabajo que podemos realizar juntos para salir adelante”.

Añadió que las familias que hoy fueron beneficiadas con la entrega de escrituras “han tenido que esperar muchos años para ser propietarios de una tierra que les pertenece, porque la han trabajado, la han hecho producir, y han vivido en ella durante mucho tiempo”.

“Es conmovedor saber que han venido a recibir estas escrituras hijas y nietos de personas que murieron a la espera de este documento. Ahora nuestro gobierno les garantiza la legalidad de las tierras donde vivieron y trabajaron toda su vida”, les dijo a las familias campesinas.

El jefe de Estado afirmó que desde la pasada administración se inició la recuperación de la capacidad productiva de los agricultores y desde junio de 2009 hasta ahora se han entregado un total de 47,334 escrituras.

“Este es un número importante, que habla no solamente de nuestra voluntad por concretizar un cambio, sino de una realidad que todos estamos observando”, remarcó.

El Presidente de la República dijo a los beneficiarios que “el título de propiedad que ustedes tendrán hoy en sus manos, ratifica uno de los más grandes objetivos en mi visión de país: Hacer de El Salvador un país más justo y equitativo”.

Del total de 872 escrituras entregadas este día, 513 corresponden a lotes agrícolas y 359 a solares de vivienda, y con ellas se les dará certeza jurídica a 293 mujeres y 579 hombres de los departamentos de Santa Ana, Sonsonate, Ahuachapán, Chalatenango, La Libertad, San Salvador y Cuscatlán.

El Presidente destacó en su discurso que el ISTA inaugurará en los primeros días de septiembre la Unidad de Género, que trabajará en la atención de la mujer campesina e indígena salvadoreña para orientarlas a que conozcan sus derechos, ofrecerles asistencia técnica y facilitar su acceso a los programas que la institución ofrece.

También el ISTA realizará en septiembre el primer encuentro por el derecho a la tierra con las diferentes comunidades indígenas del país, para conocer la problemática, sus necesidades y buscar alternativas que contribuyan a su desarrollo.

Estos esfuerzos son dirigidos por la presidenta del ISTA, Carla Alvanés, a quien el gobernante felicitó por su gestión y compromiso con las familias campesinas, especialmente por los programas que está implementando para atender a las mujeres y a las comunidades indígenas.

La hacienda El Jobo fue fundada por Enrique Álvarez Córdova, impulsor de la reforma agraria y un personaje connotado por su solidaridad con los pobres, su entrega para ayudar al desarrollo de la agricultura nacional y su actividad política como dirigente del Frente Democrático Revolucionario (FDR).

En referencia a la figura y el legado de Álvarez Córdova, el presidente Sánchez Cerén dijo que “no solo quería a su comunidad, a su hacienda, a sus trabajadores (a quienes entregó su tierra), sino que creía en el país y creía que la agricultura es era motor del desarrollo en El Salvador, es por ello que él no dudo en aquella época en hablar de la reforma agraria, que era algo que convertía a las personas en personas sujetas de persecución”.

 San Salvador, 27 de agosto de 2014.