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  • El obispo mártir, beatificado en mayo de 2015,  fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por odio a la fe, según los estipuló la Santa Sede. Su vida y obra constituye un ejemplo para el pueblo salvadoreño en la consecución de una sociedad más justa e inclusiva.

El presidente Salvador Sánchez Cerén y la primera dama, Margarita Villalta de Sánchez, asistieron hoy  a la misa conmemorativa por el 36 aniversario del martirio del beato Oscar Arnulfo Romero, la cual tuvo lugar en  Catedral Metropolitana, templo donde descansan los restos del obispo mártir.

La misa fue oficiada por el reverendo Oscar Julio Vian Morales, arzobispo de Guatemala, quien en su homilía destacó el legado de fe, amor y esperanza dejado por el beato salvadoreño a su pueblo.

“El beato Romero se identificó con la misión de Jesús y corrió la misma suerte, estemos alegres porque su vida fue fiel reflejo de la vida de Cristo”, dijo el religioso.

Agregó que monseñor Romero “verdaderamente amó a pequeños y pobres, se identificó con los preferidos de Dios, insertándose en su dolor, los ayudó, fue un ejemplo de padre”.

“Hermanos, monseñor Romero fue y sigue siendo una gran inspiración para ustedes, no fue beatificado solo por la forma que murió, sino sobre todo por su manera de vivir el evangelio, por su entrega generosa, coherencia de vida, imitemos su modo de vivir tan unido a Cristo y a los pobres, de manera que seamos profetas para liberar a este pueblo”, manifestó el obispo guatemalteco.

El secretario de Comunicaciones, Eugenio Chicas, aseguró que para el gobierno del presidente Sánchez Cerén la conmemoración del XXXVI aniversario  es un acto de gran trascendencia, ya que “nos llama a la unidad nacional, a la sensibilidad por la vida humana”.

“Nos congratulamos en la representación que hemos tenido por medio del presidente de la república, quien se apersonó a esta actividad, que es la conmoración del 36 aniversario del martirio de monseñor Romero, esto es una  gesta que no solo nos recuerda el martirio de monseñor, sino también nos trae un mensaje de paz y de unidad a la sociedad,” aseguró el portavoz gubernamental.

El martirio del beato Óscar Arnulfo Romero se ha convertido en una bandera de lucha y esperanza para la consecución de una sociedad más justa y equitativa.

Su beatificación reunió a miles de salvadoreños y salvadoreñas, así como a reconocidas figuras internacionales que comparten el ideal de romper el paradigma de una sociedad históricamente marcada por la injusticia y desigualdad.

En este sentido, el presidente Salvador Sánchez Cerén ha reiterado que la vida y obra del Beato Romero, constituye una luz que ilumina el camino  que dirige el trabajo de su gobierno para lograr un país próspero, educado y seguro.

En sus mensajes a la nación, el jefe de Estado ha manifestado que  “esa fuerza de monseñor Romero está en nosotros, está en nuestro pueblo”, e invita a la sociedad a que basándose en el ejemplo del beato salvadoreño “no nos dobleguemos ante el temor sino que construyamos la vida”.

 

 

San Salvador, 18 de marzo  de 2016.