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El presidente Salvador Sánchez Cerén se considera un ciudadano “común y corriente” y pese a su alta investidura como jefe de Estado y de Gobierno de la República de El Salvador está claro que no cambiará su forma de ser, de convivir en su propia comunidad y de actuar basado en sus ideales de justicia.

“Yo soy un presidente por cinco años y quiero continuar después de terminar de ser presidente (…) con mi vida normal”, expresó el gobernante esta mañana ante la pregunta de una periodista sobre su decisión de vivir en su propia casa y no en la Residencia Presidencial, un inmueble estatal situado en la colonia Escalón.

El gobernante afirmó que vive en su casa familiar de la colonia Layco mientras ejerce la Presidencia de la República “porque soy un salvadoreño común y corriente”.

Explicó que regresó a esa comunidad luego de la firma de los Acuerdos de Paz, el 16 de enero de 1992, y es allí donde ha realizado esta etapa de su vida en compañía de su esposa, la primera dama Margarita Villalta de Sánchez.

El gobernante también dijo que un principio personal importante en su vida es mantenerse en su “calidad de un ciudadano común y corriente. Yo no quiero cambiar mi forma de ser, mi forma de convivir, mi forma de actuar”.

Aclaró que como parte de su “gran responsabilidad con el país” respeta los protocolos de seguridad que para el cuido de su integridad física realiza el Estado Mayor Presidencial (EMP), la dependencia de la Fuerza Armada que está a cargo de la seguridad del jefe de Estado.

La función del EMP “es garantizar la seguridad del Presidente, es algo que hay que entender”, dijo el mandatario, al destacar que, no obstante, ha pedido que se use el menor número de vehículos  de seguridad posible cuando se realiza su transportación por vía terrestre.

San Salvador, 27 de agosto de 2014.