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  • El Presidente y la Primera Dama participaron en una solemne misa de acción de gracias por la canonización de Monseñor Romero, presidida por la Conferencia Episcopal de El Salvador, en la que también hubo un momento especial con Su Santidad el Papa Francisco.

 

El Presidente de la República, Salvador Sánchez Cercén, junto a su esposa, Margarita Villalta de Sánchez, su comitiva oficial y peregrinos salvadoreños, asistieron  a una misa especial de acción de gracias, luego de que Monseñor Romero fuera proclamado como santo por el Papa Francisco.

La liturgia tuvo lugar en la Sala Pablo VI, de la Ciudad del Vaticano, a las 9:30 de la mañana (hora del Vaticano; 1:30 a.m., hora de El Salvador) este lunes. La feligresía católica celebró este hecho histórico escuchando la lectura de la Biblia, entonando cantos y compartiendo la Cena del Señor.

La misa fue oficiada por el cardenal Gregorio Rosa Chávez, y con la asistencia de toda la Conferencia Episcopal de El Salvador, presidida por el arzobispo de San Salvador, Monseñor José Luis Escobar Alas.

Como parte de la misa, también el Papa Francisco concedió una audiencia especial, en la que dijo que «San Óscar Romero supo encarnar con perfección la imagen del buen pastor que da la vida por sus ovejas (…) ejemplo de predilección por los más necesitados de la misericordia de Dios, estímulo para testimoniar el amor de Cristo y la solicitud por la iglesia».

El Sumo Pontífice romano calificó a San Romero como pastor insigne del continente americano. «El pueblo lo quería a Monseñor Romero, el pueblo de Dios lo quería, porque el pueblo de Dios sabe olfatear bien donde hay santidad», expresó.

El Papa envió un saludo al pueblo salvadoreño, que ha celebrado desde su tierra la canonización de su santo: «Envío mis saludos a todo el pueblo santo de Dios que peregrina en El Salvador, y hoy vibra por el gozo de ver a uno de sus hijos en los altares».

 

El Presidente Sánchez Cerén, ha resaltado el legado de San Romero: «Su mensaje tiene un valor universal, y coincide con las más altas aspiraciones de paz y justicia de la humanidad. Casi cuatro décadas después de su martirio su mensaje de amor y justicia resuena más potente que nunca por todo el mundo».

 

Roma (Italia), 15 de octubre de 2018.