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El amor, palabra y legado del beato monseñor Óscar Arnulfo Romero fueron exaltados en el programa Casa Abierta, en el que junto al presidente Salvador Sanchez Cerén participaron hoy familiares, amigos y artistas que se inspiran en el mensaje del obispo mártir.

 

Casa Abierta es un espacio en el que el mandatario, tras adoptar la decisión de habitar en su propia casa familiar, recibe a distintos sectores sociales para conversar y conocer sus propias realidades.

 

“Monseñor Romero es una obra, una personalidad que va por todo el mundo caminando y va sembrando en los corazones de todo aquel que tiene oportunidad de conocer su obra, de escuchar sus homilías, una transformación dentro de su corazón”, expresó el mandatario al dar la bienvenida a sus invitados e invitadas.

 

Explicó que con su esposa, la primera dama Margarita Villalta de Sánchez, decidieron dedicar este programa al beato de América con motivo de conmemorarse el pasado 15 de agosto el 98 aniversario de su nacimiento.

El jefe de Estado dijo que el 23 de mayo de 2015, cuando el Vaticano declaró beato al obispo mártir, es un día histórico y constituye un acto de justicia a toda la obra de Romero.

 

“Él se convirtió en la voz de los sin voz, y se convirtió en una voz de justicia, en una voz de verdad”, expresó el gobernante.

 

El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, destacó las palabras del papa Francisco, quien el pasado 9 de agosto pidió que no perdamos la esperanza siendo guiados por el beato Óscar Romero.

 

“Que esta mañana sea de ánimo para la gente que está sufriendo tanto y para nosotros de compromiso de hacer posible el país que monseñor Romero soñó”, expresó el religioso.

 

En el programa, don Gaspar Romero, hermano del beato salvadoreño, agradeció al Presidente de la República por todo su apoyo para la realización de la liturgia de beatificación que la iglesia Católica realizó en San Salvador el pasado 23 de mayo.

 

También destacó el compromiso del mandatario y su gobierno con los más pobres de El Salvador, tal como lo hizo su hermano, quien le dijo en varias ocasiones que luchaba para abrirle los ojos a la sociedad y que comprendiera la situación del país, donde “unos pocos tienen mucho y muchos no tienen nada”.

 

El joven arquitecto y artista Josué Villalta, autor de una de las imágenes de Romero que más se popularizó en el marco de la beatificación, obsequió al presidente Sánchez Cerén una pintura de su autoría que ha titulado “Mi amor es el pueblo”.

 

La obra muestra un rostro afable del beato católico, en el que los cristales de sus lentes muestran, por un lado, un pueblo pobre, que sufre, que es víctima, y también el pueblo que él soñó: feliz y con esperanzas.

 

Casa Abierta contó con la participación de los cantautores Guillemo Cuéllar y Romeo Reyes, quienes han dedicado obras al obispo.

 

En el programa participaron también representantes del Hospital la Divina Providencia, del Movimiento de la Cripta de Catedral, la organización CODEFAM y miembros de la Fundación Romero.

 

El gobernante salvadoreño recibió de la mano del procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, David Morales, la declaratoria que ha hecho esta institución a monseñor Romero como el “más importante defensor de los derechos humanos en toda la historia de El Salvador”.

 

“Monseñor Romero identificaba claramente la violencia estructural que derivaba de las profundas injusticias económicas y sociales que el país vivía y que en gran medida todavía se preserva y él llamaba a realizar cambios estructurales profundos frente a esto”, dijo el funcionario.

 

El procurador Morales declaró que cuando Romero “nos dice que la sangre del pueblo, que la sangre de las víctimas no será derramada en vano y que crecerá como semilla en las nuevas generaciones de salvadoreños, inmediatamente nos motivaba a realizar los cambios profundos, radicales, audaces que la patria necesita”.

 

Como en cada programa Casa Abierta, los invitados apreciaron obras pictóricas que son parte de la Colección Nacional de Artes, en este caso -principalmente- aquellas dedicadas a monseñor Romero.

 

San Salvador, 22 de agosto de 2015.