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En el Bajo Lempa las comunidades han impulsado un proceso de integración de esfuerzos, organización, emprendedurismo y la generación de empleos para todos sus pobladores, en particular de las mujeres.

Tales iniciativas serán mostradas este sábado 21 durante los programas Festival del Buen Vivir y Gobernando con la Gente, que se realizarán en el cantón El Zamorano del Bajo Lempa, municipio de Jiquilisco, donde el presidente Salvador Sánchez Cerén, la primera dama Margarita Villalta y titulares y funcionarios de las instituciones gubernamentales conocerán cómo por esas tierras crecen proyectos, programas y emprendimientos que abonan el desarrollo económico local.

Una prueba de ello es la Asociación Cooperativa de Aprovisionamiento, Ahorro, Crédito y Consumo de Mujeres del Bajo Lempa, Marta González, creada hace 25 años e integrada actualmente por 190 asociadas dedicadas al desarrollo de la ganadería, procedentes de 29 comunidades de la región.

Desde su nacimiento primó la idea de contribuir a la transformación de la  base  productiva  agropecuaria y fortalecer la organización social como un instrumento para la gestión de recursos humanos, tecnológicos y financieros, a través del cual también se ha construido una infraestructura  familiar  y  comunitaria.

La Cooperativa de Aprovisionamiento, Ahorro, Crédito y Consumo de Mujeres del Bajo Lempa “Marta González”, lleva ese nombre en memoria de una médica española asesinada por el ejército en 1990 – y es fruto de la iniciativa de un grupo de mujeres campesinas que vivieron el conflicto y sus consecuencias, y que no tenían acceso a los créditos bancarios ni a las redes de comercialización del ganado.

Dinorah Yanet Cruz Vázquez, tesorera de la organización, aunque se incorporó en el 2000 recuerda que comenzaron solo ocho mujeres, quienes sirvieron de inspiración a otras para sumarse a esta iniciativa que les abrió las puertas a los microcréditos para la compra de terneros y vacas, que engordan en los pastos, y que posteriormente venden como medio de subsistencia.

“Es una forma de favorecer el emprendedurismo y la generación de empleos mediante las asociaciones de mujeres, es la vía que hemos encontrado para apoyar económicamente a nuestros hogares”, afirmó.

Para Dinorah y otras asociadas la cooperativa ha tenido gran trascendencia en sus vidas y en la comunidad, pues es la oportunidad de proveer de leche y carne a otras familias, mejorar su dieta y salud, y además de obtener las ganancias necesarias para comprar alimento animal, dar calidad de vida a sus hijos, mejorar las viviendas y afrontar otros gastos.

Enclavada en el cantón El Zamorano, la cooperativa posee también un minisúper y un agro servicio que son abastecidos con el aporte de las asociadas que poseen parcelas de tierra para desarrollar su ganado de forma individual y distribuir los resultados colectivamente.

Allí se comercializa arroz, frijoles, prendas de vestir y medios de higiene y limpieza, entre otros productos, y sus ganancias permiten entregar a las socias una canasta a fin de año.

“Trabajamos en la cría y desarrollo de ganado, comenzamos con novillas de pasto para vacas lecheras o de carne, cumpliendo los reglamentos que establece la cooperativa al otorgarnos créditos para dos años”, comentó Dinorah.

“Antes de incorporarme a la cooperativa era una mujer bien humilde, ama de casa, y desde entonces me he superado mucho y puedo apoyar a la economía familiar, ahora he podido hacer muchas cosas que antes me eran imposible. Por ejemplo, con un crédito de 400 dólares invertí 200 en la compra de un toro, y los otros 200 en la reparación del techo de mi casa”.

Entre las facilidades ofrecidas se cuentan además cursos de capacitación sobre cuidado y atención al ganado, género, derechos humanos, formación técnica y emprendedurismo.

Por esas razones considera que esta forma de producción cooperada puede extenderse a otros sectores con el apoyo de las instituciones municipales y departamentales, para impulsar el desarrollo productivo de las comunidades.

“Para ello necesitamos más respaldo del gobierno en créditos, que son distribuidos equitativamente y sirven para reinvertir en la misma cooperativa”.

También solicitamos más apoyo para incentivar la producción de alimento animal, pues en estos momentos siembran maíz y otros productos para pastos, y nos vendría muy bien algunos proyectos y asesoría técnica en manejo del ganado, previsión de enfermedades y servicios veterinarios.

“Con esta cooperativa aprendemos a ser las constructoras de nuestros propios planes, esto nos llena de mucha satisfacción porque nos hace más independientes”.

Aunque la mayoría de las asociadas son jóvenes cuentan con algunas de 70 y más años, porque en opinión de Dinorah se han dado cuenta que con la cooperativa salen adelante y avanzan. Además, somos admiradas por las instituciones e incluso nos han entregado reconocimientos por el grado de organización y desarrollo alcanzados.

Lo logrado les ha permitido participar en ferias ganaderas para comercializar productos del agro, como otra vía de obtener ingresos.

Como mujer emancipada su experiencia y mensaje de Dinorah es que todas deben participar activamente en la vida social de las comunidades, porque las incentiva y eleva su auto estima personal. Y lo más importante “es muy beneficioso económicamente para la familia”.