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Las palabras de la ministra de Medio Ambiente y Recursos Naturales,   hablando sobre el compromiso del gobierno con el tema medio ambiental y además la adaptación a todo este fenómeno mundial del cambio climático está precedido de un ejercicio previo.

Del 2009 al 2013 fui Vicepresidente de la República, y como vicepresidente teníamos que trabajar en preservar una región trinacional, es decir, tres fronteras, la de El Salvador, la de Honduras y la de Guatemala, que además es una zona rica en biosfera.

 

Nos propusimos la misión de que se declarara Región de Biosfera Trifinio Fraternidad por parte de la UNESCO y lo alcanzamos. El 2011 fue declarado Región de Biosfera Trinacional de las únicas que hay en el mundo, que compartimos tres países y trabajamos juntos en la preservación.

 

Ahora el Ministerio de Medio Ambiente y el país se ha comprometido en reforestar 1 millón de hectáreas, eso significa la mitad del territorio nacional, es una enorme responsabilidad. Estamos trabajando en lo inmediato con reforestar 100 mil hectáreas y estamos ya trabajando en ello. Es un trabajo no solo del ministerio, sino implica la responsabilidad de otros ministerios, todo el  tema alimentario, el tema de la cultura medioambiental, son muchos factores que intervienen.

 

Para El Salvador es de gran trascendencia ser anfitrión de la primera reunión para América Latina del Desafío Bonn, la mayor iniciativa mundial de restauración de tierras degradadas y deforestadas.

 

Para nosotros es un honor y una alta responsabilidad.

 

Sean bienvenidos. Reciban el saludo fraterno de mi gobierno y nuestro pueblo.

 

Los severos, y cada vez más frecuentes, embates socio ambientales que enfrentan nuestras poblaciones por la degradación ambiental y el cambio climático nos llaman a actuar con urgencia, uniendo a nivel global voluntad política, recursos, conocimientos y experiencias, construyendo juntos soluciones, implementando iniciativas sólidas y movilizadoras como el Desafío de Bonn, al cual nosotros como país nos sumamos desde su inicio.

 

La irresponsabilidad que arrastramos como humanidad desde hace siglos en la explotación irracional y el maltrato a la naturaleza nos coloca hoy ante una situación que no dudo en calificar de dramática, y no nos queda otro camino que actuar con firmeza y audacia para garantizar la sobrevivencia del planeta.

 

Esa voluntad de trabajar por la vida del planeta debe ser un compromiso de todos: gobierno, fuerzas políticas, económicas, sociales, religiosas, de toda la sociedad.

 

El Papa Francisco, en su Carta Encíclica sobre el cuidado de la casa común nos hace un claro llamado: “Necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida”

 

Ciertamente, tenemos que impulsar acciones globales que cada día se hacen más urgentes, como lo son la restauración de tierras degradadas, deforestadas y la recuperación de paisajes que estamos logrando con el Desafío de Bonn.

 

Es inaceptable que cada año sean destruidas 13 millones de hectáreas de ecosistemas boscosos, provocando escasez de agua, disminución del suministro de alimentos y pérdida de la biodiversidad, la expansión de los desiertos.

 

A nivel mundial hay unas 2 mil millones de hectáreas de ecosistemas degradados que requieren actividades de restauración.

 

Su recuperación es fundamental y necesaria para el bienestar de toda la humanidad.

Permitirá reducir riesgos de desastres y contribuirá a la adaptación al cambio climático, fortaleciendo la sostenibilidad de nuestras actividades productivas.

 

Es a ese fin que responde el Desafío de Bonn, una iniciativa cuyo impulso agradecemos a los gobiernos de Alemania y Noruega, así como el apoyo de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza, el Instituto Mundial para los Recursos y la Alianza Mundial para la Restauración de Paisajes.

 

Estimadas amigas y amigos,

 

Como lo expresamos desde un inicio: “el desafío de Bonn es el desafío de El Salvador”.

 

Desde la pasada Cumbre de Doha nos comprometimos a hacer un aporte sustancial en el esfuerzo mundial para recuperar las áreas de bosques, tierras degradadas, trabajar por la restauración de ecosistemas.

 

Para El Salvador esta titánica tarea es también un factor esencial de adaptación y reducción de las pérdidas y daños crecientes vinculados con las variaciones del clima.

 

Solo como muestra, nuestros agricultores están enfrentando el cuarto año consecutivo de sequía.

 

En el marco del Desafío de Bonn, hemos asumido como país un serio compromiso.

 

El Salvador necesita restaurar por lo menos un millón de hectáreas degradadas, lo que equivale a la mitad  de nuestro territorio nacional.

 

Es una tarea impostergable en la que estamos avanzando.

 

Para cumplir nuestro compromiso estamos implementando en El Salvador el Programa Nacional de Restauración de Ecosistemas y Paisajes, un programa bien definido y con sustento en la Política Nacional del Medio Ambiente aprobada en 2012, además contamos con el Gabinete de Sustentabilidad Ambiental y Vulnerabilidad como instancia de implementación.

 

El Programa Nacional de Restauración de Ecosistemas y Paisajes es uno de los instrumentos claves dentro del Plan Nacional de Cambio Climático, con el que buscamos construir  resiliencia ante el Cambio Climático y reducir la vulnerabilidad de los territorios ante los eventos extremos.

 

El Desafío de El Salvador pasa por sumar los liderazgos políticos, académicos, intelectuales y de toda la sociedad.

 

De igual importancia para cumplir nuestro compromiso con el Desafío de Bonn es el apoyo y contribución de los países desarrollados.

 

Me complace informarles que con los esfuerzos de nuestro gobierno, la voluntad de todo un país y el apoyo internacional, estamos avanzando en El Salvador con la recuperación de 100 mil hectáreas a través del Plan Nacional de Reforestación.

 

Con este esfuerzo recuperaremos la cobertura vegetal de ecosistemas degradados en zonas prioritarias del país, como zonas de recarga acuífera, mejorando la calidad ambiental y fomentando la participación ciudadana, la conciencia social y revaloración de la naturaleza.

 

El Programa Nacional de Restauración de Ecosistemas y Paisajes comprende tres componentes: La restauración y conservación inclusiva de ecosistemas críticos; el desarrollo sinérgico de la infraestructura física y la infraestructura natural; y la restauración de tierras degradadas a través de la adopción de una agricultura resiliente al clima y amigable con la biodiversidad.

 

El gobierno de Alemania, en su calidad de donante e impulsor del Desafío de Bonn, ha identificado el Programa Nacional de Restauración de Ecosistemas y Paisajes de El Salvador como un programa ejemplar, acogiendo y apoyando la implementación del mismo.

 

Como gobierno, nuestra meta es alcanzar un pleno desarrollo social y económico para nuestro pueblo, un futuro con sustentabilidad ambiental, donde exista una relación armoniosa entre la economía, el ser humano y la naturaleza.

 

Estimados amigos y amigas:

 

No cabe duda de que el Desafío de Bonn es un esfuerzo que nos permite a los países trabajar más de cerca, unirnos por la rehabilitación de los ecosistemas en nuestro planeta.

 

Hemos comprendido la necesidad de trabajar juntos por un desarrollo sostenible, incluyendo en cada una de nuestras agendas la sustentabilidad ambiental, la restauración de ecosistemas y la adaptación al cambio climático.

 

Estos avances comunes nos llenan de optimismo y confirman que, pese a la gravedad del problema, estamos a tiempo de darle a las presentes y nuevas generaciones un planeta donde puedan desarrollarse a plenitud.

 

Es  hora de luchar por la vida.

 

Hagámoslo con determinación y firmeza.

 

Muchas gracias.