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  • El compromiso adquirido durante el programa Gobernando con la Gente de construir un Complejo para la Convivencia y el Buen Vivir para las familias de ese municipio  ya es una realidad.

“Esto es grande”, dice Esaú Martínez mientras mira a su alrededor, sentado en un espacio que hace unos meses no existía en su comunidad, la colonia Las Flores, en el municipio de Jiquilisco, al oriente del país.

 

“Nuestros jóvenes ya tienen hoy donde recrearse, antes no contaban con un espacio, hoy ya lo tienen, y muy bello por cierto”, añade Esaú, sin dejar de ver a su alrededor. Pareciera que no se lo cree.

 

En los últimos 10 meses, este habitante de Jiquilisco vio cómo en su comunidad surgió de entre la maleza en predio baldío una cancha de fútbol playa, una de fútbol rápido, un parque de recreo para niños y otro para patinaje, de tan buen nivel que no tiene nada que envidiarle a los centros recreativos privados en la zona urbana.

 

Se trata del Complejo para la Convivencia y el Buen Vivir, una obra cuya primera piedra colocó el presidente de la república, Salvador Sánchez Cerén, a raíz de una demanda realizada por las comunidades de Jiquilisco en el programa Gobernando con la Gente que se realizó en ese municipio, en agosto de 2015.

 

Esa primera piedra fue el final de un proceso y el inicio de otro, ambos parte de una promesa que hoy se ve cumplida. Julio César Alvayero, otro habitante de Jiquilisco, fue testigo de esos dos procesos.

 

Junto a otros jóvenes del  municipio, Julio asistió a las reuniones preparatorias del programa, un proceso en el cual los líderes comunitarios se reúnen para decidir entre ellos sobre las propuestas y peticiones que realizarán al presidente durante el desarrollo del mismo.

 

“Fue una muy bonita experiencia porque se abrió el espacio para pedirle directamente al señor presidente sobre la necesidad de que la juventud de Jiquilisco tenía de poder contar con un centro de recreación que sea integral, no solo para niños, sino que para jóvenes y para toda la familia”, recuerda Julio.

 

De hecho, él fue el elegido por los líderes comunitarios para expresar esta solicitud al mandatario. Lo que no imaginó es que ese mismo día comenzaría a ver cómo su demanda empezaba a ser cumplida: el presidente puso ese mismo día, 15 de agosto, la primera piedra del complejo que hoy ha surgido de entre la maleza del predio baldío.

 

Es una obra que no solo refleja el cumplimiento de una promesa, sino que representa una oportunidad para ayudar a que los jóvenes no caigan en manos de la delincuencia.

 

“Este es un proyecto muy importante donde definitivamente los niños tienen un espacio donde venir a distraerse, donde venir a recrearse y dejar de pensar en aquellas cosas que realmente no les ayudan a su desarrollo, y por supuesto con esto se contribuye a tener una mejor sociedad, una sociedad libre de violencia”, explica Julio.

 

También es una obra que expresa los buenos resultados que pueden alcanzarse a través de un trabajo coordinado entre el gobierno central y los gobiernos municipales.

 

“El gobierno municipal se convierte en gestor, en facilitador, y en este caso  también hubo una coordinación muy efectiva con el Instituto Nacional de la Juventud (INJUVE), en representación del Gobierno de la República”, asegura el alcalde de Jiquilisco, David Barahona.

 

La inversión de la obra, según el alcalde, asciende a $250,000 aportados por el INJUVE y otros $250,000 por parte de la alcaldía, que se encargó de la adquisición del terreno.

 

“La obra beneficiará  a no menos de  30 mil habitantes del municipios, son cuatro proyectos en uno: la cancha de  fútbol rápido, cancha de fútbol playa, una pista de patinaje y un parque infantil”, explica el alcalde.

 

La comuna también ha ido más allá y aprovechará las instalaciones para poner en  marcha dos programas municipales: los círculos familiares, a través del  cual la comunidad educativa (estudiantes y sus familias) recibirán atención psicológica y educativa; y un programa de atención  a la primera infancia.

 

La obra está prevista a entregarse en su totalidad a principios de agosto, tras afinar los últimos detalles.

 

El proyecto ha fortalecido la organización de la colonia Las Flores, de la cual Esaú es presidente de su directiva. Ver esta obra hecha realidad los ha motivado, comenta.

 

“Ya nos pusimos las pilas para gestionar un pozo para la colonia y un centro de cómputo”, asegura.

 

Incluso, Esaú ve ahora a su alrededor, en medio del complejo que ya es un hecho, y divisa el futuro. “Yo aquí ya veo un par de  piscinas en unos años”, dice.

 

 

San Salvador, 8 de julio de 2016.