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Todos podemos hacer algo y todos debemos hacer algo; no todo corresponde a las autoridades y al gobierno.

MONSEÑOR GREGORIO ROSA CHÁVEZ
ARZOBISPO AUXILIAR DE SAN SALVADOR
2 DE JULIO DE 2015, CANAL 21 (FRAGMENTOS DE ENTREVISTA)

Estamos como paralizados, mirando solo qué van a hacer las autoridades, opinando sobre sus decisiones si son o no son correctas, pero no sentimos que podamos hacer algo, y sí podemos hacer mucho.

Yo esta mañana escuchaba un noticiero, media hora completa, ninguna nota positiva. Anoche hice lo mismo. Entonces, uno dice no pasa nada bueno en el país.

Pero mi pregunta en este momento es por qué no cambiar de actitud a la hora de opinar de lo que está pasando, de ser una actitud propositiva, hay muchas respuestas viscerales, emotivas, fruto muchas veces de la desesperación, y a veces fruto también de una intención segunda, ver mal al gobierno.

Hay una ventana de esperanza en la vida cotidiana, eso hay que destacarlo, destacar las buenas noticias, fue lo que hizo Jesús, nos dio solo buenas noticias, de que Dios nos ama y que siempre podemos contar con él.

Pero si tú analizas la forma cómo se reacciona, muchas veces es visceral, emotiva. Eso no ayuda, logremos un poco más de serenidad para poder mirar la realidad con mayor tranquilidad, como cuando el agua está tranquila, uno puede ver qué pasa en el fondo de esa agua y qué hay en el fondo en la realidad.

No todo está perdido, hay un montón de cosas que se pueden hacer y muchas no cuestan nada a nivel económico, ahí viene el papel del ciudadano.

Luego el tema del “oasis”, que yo uso mucho, espacios pequeñitos donde uno se siente que vive y ahí viene el papel de la familia… Yo insisto tanto en el tema de la familia, que con poca inversión se puede realmente fortalecer. Y en esto, siento que muchas veces no valoramos cómo ahí en la base está la clave de la solución, vemos cosas de cúpulas y las cosas de cúpulas pues pueden quedar solo ahí y no descender hasta la base, no hay capilaridad, en cambio, la base tiene que ver con la familia.

Por tanto, desatemos las mejores energías del país, es otra frase que a mí me gusta usar… la esperanza en esto es posible, no es una utopía… hay muchas cosas que podemos hacer sin que cueste un solo centavo cuando asumimos nuestra responsabilidad.

Yo creo que sí hay esperanza y yo lo voy viendo, lo cuento desde hechos que vemos en nuestro trabajo pastoral cuando la familia se da cuenta que el tesoro mayor es su propia familia y que todo lo que haga por ella vale la pena.

De modo que el error es que todo se lo queremos cargar al gobierno, que lo criticamos en forma apasionada cuando falla y entonces claro, la energía que hay que usar para construirse, se utiliza para defenderse; entonces estamos perdiendo energía.

Repito somos más los que queremos paz, ahora esto está que seamos artesanos de la paz, que seamos instrumentos de la paz y aquí es donde viene ya la visión clara, el diagnostico objetivo y un compromiso, y el país nuestro siempre renació de las cenizas, por tanto el país ya demostró que es capaz.

Pensamos que hay cien mil gentes involucradas directamente en el negocio de la violencia, somos más de 6 millones en el país, por tanto, como lograr que esta energía se despierte es la cuestión, aquí entra el papel del Consejo Nacional de la Seguridad Ciudadana y Convivencia.

Es un país admirable, el país de salvadoreños, somos una gente increíblemente creativa, valiente, estoica, que merece vivir en paz y creo que podemos lograrlo si aislamos este cemento de violencia y le damos el tratamiento adecuado y si, también, logramos vacunar al resto de la población para que no caiga en esos caminos, lo cual supone que todos hagamos nuestra parte.

Por tanto la fe de este pueblo, es como la clave, el motor que permite entendernos y salir adelante.

Ya la esperanza va mostrándose en el horizonte como una realidad, y repito, sí es posible, lo logramos con la guerra, por qué no vamos a lograrlo en esta nueva guerra no convencional que se ha desatado en el país.

Estamos viendo ya un futuro diferente, cuando todas las fuerzas convergen en torno a una figura (Monseñor Romero) que ha marcado el rumbo del país, no solo con sus palabras, sino con su testimonio y con su martirio.

Tenemos un prócer nuevo de una nueva independencia, en la que logremos de verdad vivir en paz, creo que los que somos creyentes vemos en él también un intercesor, él murió ofreciendo su vida por la paz del paí.