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Las pláticas con los agricultores de Usulután –y de otras partes del país– tienen la misma tónica por estos días.

“El año pasado la seca fue menos, hoy fue más largo el tiempo”, comenta José Arnoldo Hernández, campesino de bigote cano y sombrero de ala ancha, al ser interrogado por un periodista sobre  la sequía que azotó en el último mes aquel departamento y otros de la zona oriental, donde la falta de lluvia se sintió más.

A José la sequía le hizo perder la mitad de la manzana que había sembrado con maíz. “Reventó bajito”, asegura el agricultor, refiriéndose al poco desarrollo de la planta por la falta de agua.

Similares comentarios hacen los vecinos de José, todos provenientes del cantón El Cerrito, al norte Usulután. “Una vecina que vive a la par mía no sacó nada, se le quemó toda la milpa”, dice Ana Victorina López, también de El Cerrito.

“Casi todos perdimos”, asegura, incluyéndose en la lista.

Ambos campesinos forman parte de los centenares de agricultores del departamento de Usulután que acudieron hoy, 12 de agosto, a las bodegas de la Sexta Brigada de Infantería, en la ciudad de Usulután, en donde el presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, llegó para entregarles paquetes agrícolas con semilla mejorada de frijol y para la resiembra de maíz, de tal modo que pronto hagan florecer más los campos.

“¿Creen que pueden recuperar lo que perdieron con la sequía?”, pregunta el periodista a José.

“Si nos dan otra oportunidad… ¡Eso es lo que necesitamos ahorita!”, contesta el agricultor, cuyo trabajo es fuente principal de ingresos para su familia: su esposa y siete hijos.

El presidente Sánchez Cerén es consciente de los estragos de la sequía en aquella zona y en otros departamentos del centro y occidente del país. Así lo hizo saber en su discurso durante el evento que dio inicio a la entrega de paquetes agrícolas en la zona.

“Sé del sufrimiento de ustedes por la pérdida de su cosecha y la afectación del agua y la falta de agua (…) este fenómeno natural que se nos ha presentado, que nos ha golpeado nos ha dejado una pérdida de maíz de 3.4 millones de quintales”, dijo el presidente.

“El costo monetario de la pérdida por los 3,4 millones de quintales de maíz perdidos es de 50 millones de dólares”, agregó, asegurando además que de frijol se han perdido otros 46 mil quintales.

Antes, el Presidente había dicho unas palabras que calaron en los presentes.

“Sin sus manos, sin sus brazos, sin su inteligencia, no pudiéramos superar estas dificultades que ahora enfrentamos, que tienen que ver con las modificaciones que tiene el planeta. No sabemos, los acontecimientos naturales que nos pueden afectar, pero siempre el salvadoreño nunca se queda cruzado de brazos”, dijo el mandatario.

“¿Ustedes se han quedado de brazos ante la sequía?”, preguntó a los presentes. El “no” que obtuvo como respuesta de los agricultores pareció sonar como una sola voz.

“¡Claro que no!, y además ahora tienen un amigo, tienen un aliado, tienen un gobierno que va a trabajar con ustedes, y junto con sus manos y junto con el gobierno vamos a seguir sacando al país adelante”, agregó el mandatario.

El Presidente no llegó solo con palabras de reconocimiento y aliento. En su intervención anunció una serie de medidas a las que el gobierno ha dado inicio para contrarrestar las pérdidas producidas por la sequía y no dejar a la deriva a los agricultores.

“Ahora estamos sembrando esperanza, vamos a hacer en un plan de recuperación una inversión de 15 millones de dólares para hacer frente al impacto de la sequía”, anunció el mandatario.

“Para la siembra postrera se estima que se pueda sembrar más de 88 mil manzanas de maíz, la cual representaría una producción aproximada de 3.6 millones de quintales”, añadió, con lo que se recuperaría lo perdido por la sequía.

José, el agricultor de El Cerrito, dice ser consciente de que las condiciones climáticas están fuera del su control o del gobierno. “Los años nunca son iguales, solo Dios sabrá”, comenta.

“¿Va a intentar la resiembra?”, le pregunta el periodista. “Sí”, contesta el agricultor, sin dudas en su afirmación.

Desde hace un par de días ha comenzado a llover en Usulután. La tierra húmeda en las instalaciones de la Sexta Brigada de Infantería da fe de ello.

Al finalizar su discurso, las palabras del presidente Sánchez Cerén tuvieron la misma tónica esperanzadora en la afirmación de José.

“Estoy seguro que trabajando juntos alcanzaremos los grandes retos que nos competen como país. Que Dios haga llover sus bendiciones sobre nuestra tierra. Que Dios nos bendiga a todos”, dijo.