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Julio Alfaro llegó puntual a Casa Presidencial (CAPRES), donde recibiría su máquina para coser cuero, la oportunidad para salir adelante ahora era un sueño cumplido, que contó con el apoyo del presidente de la República Salvador Sánchez Cerén y su esposa Margarita Villalta de Sánchez.

Nacer con una malformación congénita en sus piernas, no fue impedimento para que Julio, originario de San Ignacio, Chalatenango, se inscribiera en el año 2001 en un curso de talabartería, que impartieron gratuitamente ciudadanos ingleses en ese departamento, oficio para el cual desarrolló destreza y habilidad, pero en su caso las limitantes no solo eran físicas, también económicas.

Sus rústicas herramientas se quedan cortas para llevar el sustento necesario a su hogar, a sus padres, un par de octogenarios que también dependen de lo poco que consigue en su oficio.

A pesar de ello, no se rindió, el deseo de superación y de valerse por sí mismo lo llevó a poner en práctica lo aprendido de manera artesanal, la confección de cinchos, carteras, cartucheras para navajas y pistolas y hasta monturas, “puedo trabajar todo lo relacionado al cuero, pero para eso se necesita una máquina”, aseguró en una entrevista.

Buscó durante años la ayuda que le permitiera acceder a la máquina con la cual iniciaría su propio negocio, el proyecto de vida que mejoraría sus condiciones y la de los suyos; ese respaldo lo encontró en el Despacho de la primera dama Margarita Villalta de Sánchez, quien contribuyó con el deseo de superación de Alfaro.

“Le agradezco al Presidente y su esposa por hacer realidad mi sueño, esto cambia mis expectativas de vida, ahora podré poner mi negocio y ser un micro empresario, aseguró Julio, tras recibir oficialmente el donativo.

La calidez humana y solidaridad ha caracterizado el trabajo de la primera dama Margarita de Sánchez desde la vicepresidencia en el año 2009, responsabilidad que dista de los tradicionales programas asistencialistas de administraciones pasadas, al contrario, se ha distinguido por su apoyo constante a los proyectos de emprendedurismo que contribuyen a mejorar la calidad de vida de las familias beneficiadas.

Alfaro regresó a San Ignacio, con la alegría de haber encontrado el apoyo que necesitaba, y con la peculiar resiliencia que lo caracteriza fortalecida, por contar con la oportunidad para salir adelante y ganarse la vida como cualquier persona, porque como él asegura, las limitaciones son mentales.

San Salvador, 19 de abril de 2016.