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El inicio del año escolar produce en cada hogar el desborde de un torrente de algarabía,  emociones y premuras capaces de superar la mayor disciplina castrense. La simpática escena que se repite al amanecer es la imagen de la más febril secuencia de actividades que inician aclarando el día a toda carrera, dictados, misiones enérgicas  impregnadas de la mayor marcialidad, que van desde la más cruel de todas las ordenes y premoniciones: “¡báñate rápido, o ya me vas a conocer”; “el desayuno está servido… apurate que se enfría”; corré que se nos hace tarde”; “corran que viene el micro”; hasta el amoroso “que Dios te bendiga”. Tantas frases de firmes amenazas que van de lo más creativo, ocurrente y convincente, hasta crueles sentencias que siempre terminarán con el más tierno de los besos.

Es indiscutible que el sistema educativo del país avanza en un acelerado proceso de transformación que ha devuelto la dignidad a la familia salvadoreña, con la plena gratuidad de la educación desde la primaria hasta el nivel universitario para quienes proceden de los institutos públicos. Esto ha incluido paquetes escolares que contienen zapatos, uniformes, útiles, alimentos, vaso de leche; aportando con estos programas inclusión he igualdad desde el sistema educativo y convirtiéndolo  en el cambio estructural más significativo para el futuro del país.

Durante los gobiernos del cambio se ha dedicado ingentes esfuerzos a la recuperación y ampliación de la cobertura educativa con: a) vastos programas de alfabetización que han permitido declarar libres de analfabetismo 89 municipios, siendo este el mayor esfuerzo de alfabetización de todos los tiempos; b) disminución de la deserción escolar; y c) nuevas modalidades educativas flexibles que se ajusten a la demanda.

En general nuestra nación exhibe reconocidos logros de cobertura en la educación primaria, básica y bachillerato; y recientemente avanzamos en la educación de la primera infancia y parvularia, severamente descuidados en gobiernos anteriores. En materia de infraestructura el reto más significativo seguirá siendo el mantenimiento, reparaciones y en otros casos ampliaciones de un buen número de edificaciones antiguas, especialmente las dañadas por eventos naturales o el vandalismos producto de la inseguridad.

El atinado esfuerzo que realizan nuestras autoridades del Ministerio de Educación, empeñadas en la gigantesca tarea de refrescar la planta docente, actualizando sus competencias para elevar su nivel de formación y capacitación de acuerdo a los rigores que impone el avance de la ciencia, la tecnología, y las nuevas tendencias de la pedagogía educativa, es el reto más grande de todos los tiempos.

Si bien es cierto que la fachada de las aulas genera un ambiente de mayor comodidad, la esencia de la calidad educativa reside en las competencias del cuerpo magisterial, convirtiéndolo en el motor silencioso capaz de mover el desarrollo integral de todo un pueblo. Este es uno de los aportes de mayor profundidad de esta administración, que asegura un buen futuro a la excelencia de un sistema educativo para construir competencias ciudadanas congruentes al reto social y nuevos conflictos; y a las demandas tecnológicas y productivas de una economía en pleno proceso de desarrollo.

En tecnología nuestra educación avanza con los retrasos que impone la acelerada marcha de la ciencia. El programa “Un niño, una niña una computadora” y la conectividad son la herramienta para la creación de los centros informáticos en las escuelas,  cubriendo alrededor de dos mil de las más de cinco mil existentes, y que incluye el proceso de formación docente. A esto agregamos el novedoso sistema de las Aulas de Robótica Educativa como disciplina integradora con fines didácticos para la solución de problemas con recursos tecnológicos, permitiendo el desarrollo del pensamiento sistémico, estructurado, desarrollando capacidad lógica de respuesta, basado en competencias. Agregamos la “Universidad en Línea”,  una herramienta moderna para la educación superior que se ajusta a la expectativa de una sociedad que demanda opciones económicamente accesibles que armonicen con calidad trabajo y estudio, tiempo y distancia.

Con el inicio del año escolar se pone a la orden del día el dialogo ofertado por el presidente de la República a los gremios magisteriales, con la finalidad de buscar solución a la demanda de mejores condiciones salariales, de acuerdo a la capacidad de recursos de la hacienda pública; a esto sumamos la necesidad de más maestros para cubrir la demanda de escuelas de tiempo pleno y el refuerzo urgente con nuevos recursos para la ampliación de la educación a la primera infancia y parvularia, que ha avanzado de manera sorprendente, pero está muy lejos de cubrir la demanda.

Retos como estos solo podrán superarse con un rol activo del Consejo Nacional para la Educación, instancia plural capaz de incidir en la voluntad para una reforma tributaria que nos permita aumentar la inversión en educación y alcanzar el soñado 6 % ¿Es posible?, sí, es posible solo necesitamos trabajar como nación y aunar esfuerzos.