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El sitio arqueológico San Andrés, ubicado en el valle de Zapotitán, cuenta la historia de la civilización maya que fue sepultada bajo las cenizas de varios eventos volcánicos; un lugar para aprender más sobre la fascinante historia de nuestro país.

El sitio expone, actualmente, siete estructuras que forman parte de la acrópolis, utilizada principalmente con fines políticos, religiosos y para intercambios comerciales. Las estructuras visibles constituyen aproximadamente un 5% de lo que este centro ceremonial pudo haber sido.

En total, el área protegida es de 56 manzanas, de las cuales hace falta excavar e investigar un 95%, así como sus alrededores, en donde se cree existen asentamientos habitacionales, entre ellos, Joya de Cerén.
Según Carmen Polanco, guía del sitio, se desconoce la altura real de los basamentos piramidales; lo que se observa es la punta de las mismas, pero no se han realizado más trabajos de excavación debido a no contar con los métodos de conservación adecuados.

Actualmente un grupo de arqueólogos trabajan en una de las estructuras, de la cual se han descubierto escalinatas, restos de cerámica y ceniza del volcán de Caldera, el mismo que sepultó a Joya de Cerén.
San Andrés estará abierto al público, durante el periodo vacacional, los días martes 16, miércoles 17 y sábado 20 de abril, de 9: 00 a.m. a 4:00 p.m. El valor de la entrada es de $1 para turistas nacionales y $3 para extranjeros. Niños menores de 12 años y adultos mayores de 60 entran gratis.