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En estos días la población salvadoreña tiene la oportunidad de leer un documento trascendental de la historia reciente del país: “De la Locura a la Esperanza. La guerra de 12 años en El Salvador”, elaborado por la Comisión de la Verdad que investigó las graves violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el conflicto armado.

La edición, que es la primera que el Gobierno de El Salvador realiza de forma masiva, puede ser adquirida a un precio asequible en la sala de ventas de la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI) de la Secretaría de Cultura, en la 17 Avenida Sur, número 430, en San Salvador, y en el Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán, ubicado en la avenida La Revolución, en la colonia San Benito.

El presidente Salvador Sánchez Cerén considera “absolutamente acertado” el título que la Comisión decidió dar al informe.

“Locura. Porque es sorprendente hasta donde puede llevarnos la injusticia y la pobreza en contraposición al deseo inquebrantable por alcanzar verdadera libertad y progreso.  Esperanza. Porque está comprobado que el ser humano tiene la capacidad de creer, luchar y esperar siempre un mañana mejor”, ha dicho el antiguo comandante del FMLN, ahora investido como jefe de Estado y de Gobierno de la República de El Salvador.

El gobernante, junto al secretario de Cultura, Ramón Rivas, presentó a la nación esta edición del informe en una ceremonia en el Palacio Nacional, el pasado 28 de agosto, día que se cumplieron 33 años de la Declaración Franco-Mexicana de Reconocimiento al FMLN-FDR.

Los Acuerdos de Paz, firmados el 16 de enero de 1992, dieron la oportunidad al FMLN, como  fuerza insurgente reconocida, de convertirse en un partido político e iniciar en El Salvador una nueva etapa democrática.

La publicación fue prologada por el propio mandatario, uno de los firmantes de los Acuerdos de Paz como miembro de la Comandancia General del FMLN, quien considera al documento como “un recordatorio de lo valiosa que es la paz”.

“Lo más importante no es detenerse sobre el conflicto militar, sino reflexionar por qué ocurrió. Y ello como una lección de la historia sobre uno de los episodios más oscuros que ha vivido nuestra nación y que dejó como trágica consecuencia la muerte de más de 70.000 hermanas y hermanos salvadoreños, más de 100.000 lisiados o inválidos debido a las acciones militares del conflicto y millones de compatriotas emigrados hacia otros países”, escribe el Presidente en el prólogo.

El jefe de Estado añade convencido de que “la guerra le fue impuesta al pueblo salvadoreño por un régimen que irrespetaba los derechos humanos de forma sistemática, que cometía fraudes electorales de manera sistemática, que mataba a opositores políticos, a sindicalistas, a campesinos, cooperativistas, sacerdotes, intelectuales, estudiantes, que gobernaba en contra del bien común”.

El secretario de Cultura considera que es necesario dar a conocer este informe “para que las presentes generaciones sepan cuánto nos ha costado llegar hasta la actual etapa histórica de nuestra patria, viviendo una democracia que juntos construimos todas las fuerzas vivas del país, día tras día”.

“Ahora que estamos viviendo el segundo gobierno del FMLN nos parece de gran trascendencia dar a conocer este informe publicado en 1993 en Nueva York, porque es una de los grandes testimonios sobre los horribles años de la guerra civil, que, dicho sea de paso, han quedado atrás”.

La edición impresa por la Secretaría de Cultura es parte de la colección Unámonos para Crecer, serie Memoria Histórica, de la DPI e incluye en su portada un diseño ilustrado con los rostros de niñas y niños de Comasagua.

La Comisión de la Verdad, auspiciada por la ONU, fue dirigida por Belisario Betancur, expresidente de Colombia, el venezolano Reinaldo Figueredo Planchart y el estadounidense Thomas Buergenthal; mientras que la dirección ejecutiva la ejerció la reconocida activista de derechos humanos argentina Patricia Tappatá de Valdez.

Este grupo de investigación, que también integraron notables expertos en diferentes áreas, fue creado en virtud del artículo 2 de los Acuerdos de Paz. Cada página del informe es una muestra tangible de la oscuridad de aquellos años de represión gubernamental y violencia fratricida entre salvadoreños.

“Entre los años de 1980 y 1991, la República de El Salvador, en América Central, estuvo sumida en una guerra que hundió a la sociedad salvadoreña en la violencia, le dejó millares y millares de muertos y la marcó con formas delincuenciales de espanto, hasta el 16 de enero de 1992, en que las voluntades reconciliadas firmaron la paz en el Castillo de Chapultepec, en México, e hicieron brillar de nuevo la luz, para pasar de la locura a la esperanza”, consigna la introducción del informe de la Comisión  de la Verdad.

El resto de sus páginas narran la historia de un El Salvador distinto al que ahora construimos en unidad, una historia que hay que conocer para no repetir.