Presidencia de la República de El Salvador
 
 

 

Noticias

Jóvenes limpian manantiales y área forestal en Tecoluca

13 de febrero de 2010. 

En la víspera del “día de la amistad” o “día del amor”, mientras en San Salvador miles de jóvenes corren atraídos por las ofertas de las grandes tiendas y comercios a comprar su regalo de “San Valentín”, en el cantón San Francisco Angulo del municipio de Tecoluca, un grupo de unos 20 niños, niñas y jóvenes  con bolsas y machetes inician su marcha hacia el área comunal forestal del cantón para limpiar los manantiales y señalizar el área.

Unos quince minutos de caminata y los jóvenes llegan a la entrada del área forestal. Luego sin mayor pérdida de tiempo ni grandes indicaciones, se dispersan y comienzan a recoger botellas plásticas que la gente tira cuando visitan ó pasan por este bosque nativo.

El área forestal comunal es de aproximadamente 22 manzanas. Aquí encontramos una diversidad de árboles autóctonos de la zona y una gran variedad de flora y fauna. También encontramos bastante agua, aquí está la traicionera poza del caracol, hay varios ojos de agua y manantiales cristalinos. Dentro del área encontramos casi cubierto por el bosque un obraje añilero del tiempo de la colonia.

Los jóvenes siguen adentrándose en el bosque, algunos comienzan a caminar en los pequeños riachuelos que vienen de los manantiales, y comienzan a recoger nuevamente botellas plásticas, esta vez no de refrescos, sino de químicos y venenos agrícolas. Escondidas bajo los helechos o semienterradas en la fina arena van apareciendo botellas anaranjadas, negras, azules, blancas, con extraños nombres químicos como “PARAQUAT”, o escandalosos nombres de mercado como “Rafaga 20”, “Gramoxone”, la mayoría son herbicidas de amplio espectro.

Estas botellas son tiradas en el área forestal por agricultores de la zona que vienen a los manantiales a limpiar y a llenar sus bombas y no toman ninguna precaución para evitar contaminar los nacimientos de agua.

En nuestro país es muy generalizado el uso de herbicidas lo cual lleva un gran deterioro al medioambiente y a la salud humana, en el caso del PARAQUAT su ingestión causa severos daños a los órganos internos (tracto gastrointestinal, pulmones, riñón, hígado, corazón). Además, una intoxicación con PARAQUAT produce -entre otros daños severos- sangrado de nariz y caída de las uñas.

Los daños a las plantas y animales son igualmente severos.

Simultáneamente a la recolección de las botellas de los venenos agrícolas, varios jóvenes señalizan el área forestal escribiendo con pintura mensajes en los árboles como “área protegida”, “no me cortes”, “cuidemos los árboles”.

Al cabo de una hora y media los jóvenes se concentran en la salida del área forestal y reúnen todas las botellas recolectadas en esta jornada, la cantidad es impresionante, cuesta creer que en tan poco tiempo los y las jóvenes hallan recolectado toda esta cantidad de basura tóxica. ¿Qué niveles de contaminación hay en el área? ¿Cómo está la salud de los agricultores que con sus motobombas riegan de herbicidas sus cultivos de maíz y frijol y se exponen a estos venenos? ¿Cómo cambiar esta situación y proteger la salud de los agricultores, de sus familias y proteger el área forestal? No hay respuestas sencillas para este grave problema, el cual es un problema no solo en Angulo sino a nivel nacional.

David, uno de los jóvenes participantes de esta jornada, explica: “esto es muy malo para el medio ambiente y para nosotros, con la contaminación por estos botes se mueren pescados, árboles. Toda la comunidad y el gobierno tenemos que ayudar a proteger los bosques”.

Entre las ideas de los jóvenes al final de la jornada resaltan: con el  comité de  jóvenes hay que sembrar más árboles, cambiemos las prácticas de cultivo, concienticemos a la gente para no tirar basura, convoquemos  a asamblea general a la comunidad y traigamos a la gente para que les hagamos ver las consecuencias a futuro” discuten los jóvenes.

Así llega la tarde, comienza a oscurecer y los jóvenes caminan de regreso a la comunidad, llegando a la clínica comunal los más pequeños salen corriendo para sus casas, los más grandes se quedan un rato más platicando por la escuela, hablan de otras cosas, cosas de jóvenes, quizás no se dan cuenta en este preciso momento de la importante labor que acaban de realizar. Este es el mejor regalo que en este “día del amor” nuestro país puede recibir, y este es el mejor ejemplo para otros jóvenes para que participen en buscar soluciones a las necesidades y problemas de sus comunidades.