Print Friendly

Este día es un día de historia para El Salvador.
Es un gran orgullo para nuestro gobierno recibir a cinco héroes y sus familiares. Son un ejemplo de que cuando se lucha por la justicia y la verdad, aunque tarde, pero la justicia llega.

Así es que sean bienvenidos.

Queridos compañeros Gerardo, Ramón, Fernando, Antonio y René.
Un saludo fraterno también a los familiares que les acompañan

Este es un día muy especial para el pueblo salvadoreño, cinco héroes, cinco luchadores antiterroristas, cinco hermanos nuestros que abanderan el sueño de libertad de los pueblos de América Latina.

Sean bienvenidos a la tierra de Monseñor Romero. Tierra de gente luchadora, laboriosa y soñadora.

Su presencia en El Salvador significa mucho. Nos llena de esperanza porque ustedes simbolizan el triunfo de la vida sobre el terrorismo y la muerte, un ejemplo de dignidad y de amor patrio que nos llena de orgullo a todos los latinoamericanos y hombres justos del planeta, porque son la demostración viva de que cuando se defiende la verdad y la justicia, ningún sacrificio es en vano.

Nuestro pueblo fue parte activa del coro de voces de América Latina y el mundo que trabajó sin descanso por su liberación. Acompañamos la lucha de sus madres, esposas e hijos, con quienes, junto a mi esposa Margarita, tuve la oportunidad de reunirme tanto en Cuba como en El Salvador mientras batallaban para poner fin al injusto encarcelamiento.

Conocí de primera mano el dolor de madre, de hijo, de esposa, y fui testigo de su determinación de luchar, junto al gobierno y pueblo de Cuba, todo el tiempo que fuera necesario hasta alcanzar el triunfo de la justicia. Son otras de las razones de porqué también celebramos con profunda alegría la noticia de su liberación de los Cinco.

Debemos reconocer que este momento histórico que vivimos con su liberación se debe a la permanente lucha de organizaciones solidarias en todo el mundo, entre ellas del pueblo de Estados Unidos, gobiernos, personalidades como numerosos premios Nobel y un gran número de instancias internacionales que no cesaron de buscar justicia para ustedes y para la hermana República de Cuba.

Su detención hace 17 años y el largo proceso judicial por el que se ha pasado sin duda muestra que no siempre la justicia llega rápidamente para el hombre.

No obstante, durante este largo camino quedó demostrada una vez más la amplia solidaridad y respaldo internacional hacia Cuba, a la férrea voluntad de su pueblo de forjarse su propio destino independiente.

Las naciones compartimos un anhelo por la justicia y por ello su liberación fue motivo de tanta alegría para quienes defendemos este ideal como uno de los principales valores del ser humano.

Queridos compañeros:
Nuestro país está complacido por el histórico diálogo alcanzado entre la República de Cuba y Estados Unidos como signo de entendimiento, respeto de igualdad soberana de los Estados y a la autodeterminación de los pueblos.

Este hecho es una clara muestra de que Latinoamérica está marcando una tendencia que abona hacia un mundo multipolar, en el cual la región se ha comprometido a trabajar por la paz, la justicia, el desarrollo, el entendimiento y la solidaridad entre las naciones.

Asimismo, el Gobierno de El Salvador se congratula por la reapertura de embajadas de ambos países ocurrido este 20 de julio, un paso clave dentro del proceso de normalización de las relaciones entre ambos gobiernos.

El Salvador está convencido de que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos fortalecerá los lazos de amistad y buen entendimiento entre los países del continente americano. Sin embargo, es indispensable ponerle fin al bloqueo contra el hermano pueblo cubano, paso esencial en el camino hacia la plena estabilidad y desarrollo en la región. Continuaremos insistiendo a nivel regional e internacional para que cese el bloqueo, como reclama de manera unánime la comunidad internacional.

Queridos Héroes Cubanos:

Reitero nuestra alegría y agradecimiento por su presencia en nuestro país. Son ustedes mensajeros de la esperanza y la dignidad de los pueblos de América Latina. Tenemos mucho que aprender de ustedes. Sepan que su historia seguirá alentando a nuestro pueblo a mantener vivo los ideales de justicia y libertad.

Gracias por ser ejemplo de lucha y perseverancia, por demostrar nuevamente esa idea de José Martí de que “Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

El delgado pero profundo libro: el Principito, nos comparte la enseñanza: “si queremos un mundo en paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor”.

Gracias a ustedes por poner sin vacilaciones no sólo su inteligencia sino el sacrificio de sus vidas al servicio del amor a la vida, a la patria, a la lucha contra el terrorismo para proteger de la muerte al pueblo de Cuba y también al de Estados Unidos.

En nombre de mi Gobierno y en representación del pueblo salvadoreño, reciban un abrazo fraterno. Están ustedes en su casa.

Muchas gracias.